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 El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva Minimizar
Ubicación: BlogsBlogs de Juan Stam    
Publicado por: juanstam 15/10/2010

El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia?

Exégesis y tradición en la profecía predictiva[1]

(1 Juan 2:18,22; 4:3; 2 Juan 7)

 

En la tradición profética del protestantismo, ocupa un lugar central la figura del Anticristo.[2] A decir verdad, a veces se le da más atención que al mismo Cristo, de quien es rival y remedo. En la tradición es una figura bien definida, con sólo variantes menores. Es un ser humano poseído por Satanás, de quien es agente incondicional. Hará milagros y engañará a todo el mundo. Acaparará todo el poder para establecer un gobierno mundial totalitario. Perseguirá a Israel y/o la Iglesia durante "la Gran Tribulación", que durará siete años (o tres y medio).[3] Su aparición en el escenario histórico será la última y final expresión de toda la maldad. Al fin de la Gran Tribulación vendrá Cristo para derrotar a este Anticristo en el Armagedón, juzgarlo y establecer para siempre el reino de Dios.

 

Nuestra pregunta ahora es: ¿Cuán bíblica es esta conceptualización del Anticristo? Vamos a comenzar con los únicos textos que nombran al Anticristo, que son primera y segunda de Juan:[4]

 

El anticristo de las epístolas juaninas. Nos ayudará tener a la mano los textos correspondientes, de la versión NVI con base en el texto original:

 

1Jn 2:18s   Queridos hijos, ésta es la hora final,

                  y así como ustedes oyeron que anticristo vendría [griego, sin artículo],

                  muchos son los anticristos que han surgido ya.

                  Por eso nos damos cuenta de que ésta es la hora final.

                  Aunque salieron de entre nosotros, en realidad no eran de los nuestros...

 

1Jn 2:22  ¿Quién es el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo?

                  Es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.

 

1Jn 4:2-3   En esto pueden discernir quien tiene el Espíritu de Dios:

                  todo profeta que reconoce que Jesucristo ha venido en cuerpo humano [en sarkí, en carne],

                           es de Dios;

                  todo profeta que no reconoce a Jesús,

                  no es de Dios sino del anticristo.

 

2Jn 7         Es que han salido por el mundo muchos engañadores,   

                  que no reconocen que Jesucristo ha venido en cuerpo humano.

                  El que así actúa es el engañador [ho planos] y el anticristo [ho antijristos].

 

Estos pasajes no sólo son los únicos del Nuevo Testamento que mencionan explícitamente al anticristo, sino es más: son las primeras referencias al término en toda la literatura antigua conocida. Algunos expertos sugieren que Juan mismo acuñó el término en su enseñanza oral a la comunidad. Entonces estos textos deben ser el punto de referencia decisiva sobre el tema del anticristo.

 

Dada toda esa importancia de estos textos, su contenido es muy sorprendente. (1) Por ahí del año 95 d.C., el autor repite dos veces que ya era "la última hora", y (2) el anticristo de estos textos no se parece para nada a la figura del Anticristo de la tradición que hemos conocido. Además (3), el texto afirma que para esas fechas, a finales del primer siglo, habían surgido ya muchos anticristos. Comentemos un poco estas tres sorpresas.

 

(1) Que la última hora de la historia ya había comenzado hace diecinueve siglos nos puede extrañar mucho, pero es una enseñanza central del Nuevo Testamento. Según Hebreos 1:2, "en estos días finales [Dios] nos ha hablado por medio de su Hijo". "Cristo, a quien Dios escogió antes de la creación del mundo, se ha manifestado en estos últimos tiempos" en la cruz (1P 1:19-20). "A nosotros nos ha llegado el fin de los tiempos" (1Cor 10:11). No se puede presuponer que estos términos signifiquen siempre algo todavía futuro para nosotros; eso tiene que determinarse exegéticamente en cada caso. (Ver el artículo "'Los últimos tiempos' y la tradición escatológica" en este blog).

 

(2) Este anticristo ni establece un reino mundial ni persigue a nadie. Al contrario, es claro de estos pasajes que "el anticristo" (con artículo) es cualquiera que niegue que Jesús es el Mesías (2:22) y sobre todo que Jesucristo ha venido en cuerpo humano (4:2-3; 2Jn 7). Estos no sólo son inspirados por el espíritu del anticristo (4:2-3); ellos mismos son el anticristo (2:22; 2Jn 7). Es posible, como afirman algunos, que 2:22 incluya una negación de la deidad de Cristo, aunque el título "Cristo" ("Ungido") expresa más bien su identidad mesiánica. Entre los cuatro pasajes, lo más claro y enfático es que el autor identifica al anticristo con la negación de la plena humanidad de Jesús.

 

Esa herejía, incipiente en tiempos de Juan, se conoce como "docetismo", del verbo griego dokeô, "parecer" (a menudo asociado con el gnosticismo).[5] Afirmaba que Cristo sólo parecía ser humano; sólo fingía tener hambre, estar cansado o hacer preguntas; su vida era un simulacro de humanidad. Éstos herejes, a los que alude 1 Juan, no negaban que Jesús era Dios (¡en eso eran ortodoxos!) sino que era realmente humano, como si eso fuera indigno del Hijo de Dios. Dada la gravedad de ese error, que Juan identifica como anticristo, nos incumbe preguntar si nosotros realmente creemos en la plena humanidad de Jesús, "el Dios que suda en la calle, el Dios de rostro curtido", un Cristo plenamente divino y plenamente humano. Esto nos debe llamar a mucha reflexión. Durante los siglos, y también hoy, muchos cristianos "ortodoxos" han estado negando de hecho la realidad de la humanidad de Jesús, aun cuando profesan en teoría creer en ella. ¿Existen "docetas evangélicos" hoy?

 

El texto no aclara cómo, cuándo o de quién los lectores habían oído que "anticristo viene" (sin artículo) ni cómo lo entendían. Aunque el término "anticristo" en este versículo es una novedad, desde la antigüedad existían muchas tradiciones quizá relacionadas, que podríamos llamar del "Antagonista demoníaco" o del "Antagonista escatológico". Con posibles raíces en Babilonia (Tiamat) o Ras Shamra (Mot), esta figura aparece bajo infinidad de nombres: Leviatán, Behemot, Rahab, Gog, Belial, la serpiente tortuosa (Isa 27:1), las cuatro bestias y el cuernito de Daniel 7, etc. A veces ciertos personajes históricos parecen encarnar estos demonios: Senaquerib, Nabucodonosor, Antíoco Epífanes ("el desolador", Mr 13:14), Calígula, Nerón o Domiciano. Por supuesto, ninguno de ellos negaba la humanidad de Cristo.

 

Indudablemente, tanto Juan como sus lectores/as conocían estas antiguas tradiciones, aunque no parecen figurar muy significativamente en estas epístolas. Podría ser que Juan acuña el término independientemente, para significar anti-Mesías y anti-encarnación. Si el término "anticristo" en la frase "ustedes oyeron que anticristo viene" tiene el mismo sentido que en todos estos textos de 1 y 2 Juan, entonces significa que vendrían personas que negarían la humanidad de Jesús (anti-encarnación). En cambio, si esa frase alude al conocimiento previo que tenían ellos de la tradición del Antagonista escatológico, entonces la relación parecería ser de contradicción o corrección: el anticristo ha venido y vendrá, pero no como ustedes lo imaginaban.[6] Dejen, les dice Juan entonces, de especulaciones apocalípticos y fíjense en los peligros que los rodean ahora.

 

(3) A la luz de ese sentido de "anticristo", es fácil entender en qué sentido habían surgido ya muchos "anticristos". El "anticristo personal", en este caso, no es un monstruo apocalíptico sino un falso maestro o falso profeta (2:22; 2Jn 7). En 2:19 también Juan identifica a estos "muchos anticristos": con herejes cristológicos que salieron de la comunidad (¡anticristos que habían estado en el seno de la congregación!) por negar la humanidad de Jesús y así deshumanizar al Salvador.

 

Esto lo confirma la historia del término y del concepto "anticristo". Los primeros escritores cristianos después del Nuevo Testamento, conocidos como los padres apostólicos y los apologistas, emplean el término sólo en el mismo sentido juanino de negar la humanidad de Jesús (Ign Fil 7:1). Aun los pasajes que describen un Adversario al final de la historia, como Didajé 16:4 y Bernabé 4:1-5, no lo llaman "anticristo".[7] Ireneo interpreta el "666" como el imperio romano, pero lo atribuye a la bestia, no al anticristo. La doctrina tradicional aparece por primera vez en Hipólito de Roma, De Cristo y Anticristo (ca. 220 d.C.). Sin embargo, la tradición siguió siendo muy flexible y el anticristo no era siempre personal, como tampoco lo es en 1 Juan. En el siglo V el anticristo se identificó con al arianismo y en la edad media y la Reforma con el papado.  

 

Conclusión sobre las epístolas juaninas: Para ser fieles a este texto, sería mejor limitar el término "anticristo" a su sentido bíblico, de negación del Cristo humano, y no confundirlo con otros términos como el Malvado, la Bestia etc. Con eso evitaríamos la conflación simplista de títulos de significados distintos. Así libraríamos el término "anticristo" de los sobretonos y resonancias terroríficos que ha llegado a connotar y le devolveríamos su auténtico sentido cristológico. Nos ayudaría también a concentrarnos en los "anticristos" presentes, en nuestro tiempo y espacio, y no fijar la vista sólo en un "Anticristo" final de quien este pasaje no habla.

 

El "anticristo" en el Apocalipsis, ¿dónde está? Casi todos los comentaristas de 1 Juan o del tema "anticristo", frente a las extrañas ambigüedades de los textos juaninos, terminan con la misma salida: "El anticristo es idéntico con la bestia del Apocalipsis y el Malvado de 2 Tesalonicenses" y nos remiten a esos pasajes. Pero no basta afirmar esa correlación de textos a priori; esas supuestas correlaciones tienen que examinarse y probarse. Ahora nos toca, entonces, esta pregunta: ¿Son realmente idénticos el anticristo de las epístolas juaninas, la bestia del Apocalipsis y el Malvado de 2 Tesalonicenses? ¿Se refieren todos realmente a un mismo "Anticristo" personal?

 

A primera vista parecería que no son idénticos, pues el único anticristo que presenta el Nuevo Testamento no establece un reino mundial ni persigue a la iglesia, y ni la bestia ni el Malvado niegan la humanidad de Jesús. Pero veamos estos textos con más cuidado para aclarar más este tema.

 

La segunda mitad del libro del Apocalipsis gira alrededor de un largo drama, que podemos llamar "el drama del dragón" (Ap 12-13; 17-20). Este emocionante relato, con impresionantes cualidades teatrales, sólo puede entenderse bien mediante un análisis narrativo, pues enseña verdades por medio de un relato. Por eso, sólo después de analizarlo narrativamente, como historia que es, debemos preguntarnos por posibles referentes externos al relato mismo. Algunos de estos últimos son obvios y ayudan a entender el relato, pero la identidad de la mayoría de los detalles narrativos no es obvia. Una concentración de atención en los referentes externos no debe interrumpir el fluir narrativo de esta historia simbólica.

 

En el capítulo 12 una mujer majestuosa, parturienta, aparece frente a un dragón (la antigua serpiente) que espera con el agua en la boca para devorar al niño apenas nazca. Pero al instante de nacer, el niño (el Mesías) es arrebatado al cielo, al trono a la derecha de Dios. Frustrado, el dragón trata de capturar al niño, pero el arcángel Miguel le sale al encuentro, le administra una tremenda derrota y lo lanza a la tierra. ¡Segundo fracaso! Entonces el dragón intenta vengarse con la mujer, madre del niño, pero a ella le salen unas alas y se va volando, fuera del alcance del dragón. ¡Tercera derrota! Entonces, furioso, el dragón abre su boca y vomita un gran río de veneno para tratar de ahogar a la mujer, pero la tierra abre la boca suya, traga ese río de veneno y la mujer queda ilesa. ¡Cuarta derrota! ¡Pobre diablo!

 

El dragón no acepta su derrota y fragua una nueva estrategia, formándose un equipo de trabajo. Del mar evoca una bestia con siete cabezas (13:1-10), que simbolizan a siete montes y siete reyes (17:9-10). A esta bestia el dragón le da su trono y gran autoridad (13:3), por lo que la gente adora a la bestia, y así al dragón que la puso en el trono (13:4). Esta bestia habla blasfemias y hace guerra contra los santos. Después el dragón saca de la tierra otra bestia, con cara de cordero, que hace milagros y promueve la adoración de la primera bestia.

 

Cae la cortina y cuando se levanta aparece una ramera que está borracha con la sangre de sus víctimas (17:6) y a su vez ella emborracha al mundo entero con sus lujos y su poder (17:2). Su nombre es Babilonia y simboliza la ciudad que está reinando sobre toda la tierra en ese tiempo (17:18, obviamente Roma). Pero sus propios aliados se vuelven contra ella, la desnudan y la queman (17:16), de modo que la última figura en entrar es la primera en salir del escenario. Después de una larga celebración de la caída de esa ciudad corrupta (18:1-19:8), sigue la gran batalla final, conocida como Armagedón (16:16), en que el dragón pierde a sus dos aliados, las bestias que organizó para ser su equipo de desgobierno (cap.13), y Dios las lanza al lago de azufre y fuego (19:20). De ese modo, los segundo y tercero en entrar lo son también en salir. Ahora el dragón está sólo, igual que al final del capítulo 12, pero Dios, en vez de echarlo también al lago de azufre y fuego, le da una larga sentencia de prisión preventiva (20:2-3). Terminada la sentencia, Dios suelta al dragón y éste sale de nuevo a engañar a las naciones y provocar otra guerra, ahora con sus nuevos aliados, Gog y Magog. Marchan hacia el campamento de los justos, pero cae fuego sobre todos ellos (20:7-9). El dragón y todos sus aliados son echados al lago de fuego y azufre, donde ya estaban las dos bestias (20:10). Cae el telón y ha terminado el drama. ¡El Fin!

 

¿Está el Anticristo en el Apocalipsis? El anticristo nunca se menciona en este libro, y menos en el sentido que tiene en las epístolas juaninas. ¿Pero podría uno de los cuatro personajes de este drama corresponder a la figura tradicional del Anticristo? Esa es la correlación que se suele hacer. Sin embargo, no puede ser el dragón quien cumpla el papel de Anticristo, porque éste se identifica como Satanás mismo, el diablo, la antigua serpiente (12:9). La primera bestia, con sus siete cabezas, que son siete montes y siete reyes, no es una persona; simboliza a un sistema, que con toda probabilidad es el imperio romano, mientras el Anticristo tradicional se concibe como personal, no como un sistema o un imperio. La segunda bestia, conocida en adelante como el falso profeta, tiene algunas características del Anticristo (hace milagros, engaña y oprime), pero él no se cree Dios sino promueve la adoración a la primera bestia. En último lugar, la ramera (alias Babilonia) no puede ser el Anticristo porque es una ciudad (17:5,18).

 

Además, es necesario tomar muy en cuenta el contexto histórico del Apocalipsis. Juan de Patmos es pastor de siete congregaciones, y algunos están fuertemente tentados a participar en el culto al emperador. Por eso, los cuatro personajes del drama tienen un carácter mucho más político y económico (anti-imperialista) que el anticristo de primera de Juan o de la tradición escatológica. Podemos concluir que el anticristo, tanto según primera de Juan como según la tradición teológica, no aparece en el Apocalipsis. Por eso debemos ser fieles al lenguaje propio del Apocalipsis mismo y no de otras fuentes, y hablar de la bestia y su ministro de propaganda (el falso profeta), de la ramera que prostituye con injusticia el poder y la riqueza, de los jinetes de los cuatro caballos, etc, pero no del Anticristo, porque él no está (ni con minúscula ni con mayúscula) en el Apocalipsis.

 

El Anticristo y el Malvado de 2 Tesalonicenses 2:1-12: Este es el pasaje del Nuevo Testamento que más se acerca al concepto del Anticristo de la tradición. De nuevo es importante el contexto. Algunos tesalonicenses estaban creyendo y enseñando, hasta con profecías, que la venida de Cristo estaba inmediata. Pablo les exhorta a "no perder la cabeza" (2:2) y explica que antes de venir el Señor tiene que aparecer "el hombre de Maldad" (2:3). El texto reza como sigue:

 

Ahora bien, hermanos, en cuanto a la venida de nuestro Señor Jesucristo

     y a nuestra reunión con él,

les pedimos que no pierdan la cabeza

ni se alarman por ciertas profecías,

     ni por mensajes orales o escritos supuestamente nuestros,

que digan, "¡Ya llegó el día del Señor!".

No se dejen engañar de ninguna manera,

porque primero tiene que venir la rebelión contra Dios

     y manifestarse el hombre de maldad [ho anthôpos tês anomias],

        el destructor por naturaleza  [hijo de ruina, apôleia].

Éste se opone y se levanta contra todo lo que lleva el nombre de Dios

     o es objeto de adoración,

     hasta el punto de adueñarse del templo de Dios [sentarse en el templo]

        y pretender ser Dios.

 

¿No recuerdan que ya les hablaba de esto cuando estaba con ustedes?

Bien saben que hay algo que detiene a este hombre,

     a fin de que él se manifieste a su debido tiempo.

Es cierto que el misterio de la maldad [tês anomias] ya está ejerciendo su poder;

pero falta que sea quitado de en medio el que ahora lo detiene.

Entonces se manifestará aquel malvado [ho anomos, "el Sin-ley"]

a quien el Señor Jesús derrocará con el soplo de su boca

    y destruirá con el esplendor de su venida [epifaneia tês parousias autou].

cuya venida [parousia] es por obra de Satanás,

     con toda clase de milagros, señales y prodigios falsos.

Con toda perversidad engañará a los que se pierden por haberse negado a amar la verdad

y así ser salvos...

 

Este texto tiene dos conceptos en común con 1 Juan 2:18: en ambos casos el autor recuerda a los lectores de enseñanzas previas y ambos pasajes destacan la realidad de la acción presente, no sólo futuro, de la fuerza maligna. Todo lo demás es radicalmente distinto. El contexto y propósito de este pasaje no se parece al de 1 Juan. Para refutar a los falsos maestros que anunciaban una venida pronta de Cristo, este pasaje insiste en la anterioridad de la parousía del Malvado a la parousía de Cristo. Este tema, fatal para el dispensacionalismo pre-tribulacionista, no aparece en 1 Juan ni tendría sentido en ese contexto. Además, el Malvado de 2 Tesalonicenses se opone a Dios mismo más que a Cristo; estrictamente no es antijristos sino antitheos (cf. 2:3, "la apostasía contra Dios"). A diferencia de los "muchos anticristos" de 1 de Juan, el Malvado aquí es único y parece ser personal.

 

El Malvado de este pasaje tiene tres títulos, pero "Anticristo" no es ninguno de ellos. Uno es "el hombre de maldad" (2:3, ho anthôpos tês anomias) o más escuetamente "el Malvado" (ho anomos, "el Sin-ley"). Él encarna la rebelión contra Dios y su ley. Además es "el hijo de destrucción" (ho huios tês apôleias, ruina). Este ttítulo puede significar que es "el destructor por naturaleza" (NVI) o que está destinado para destrucción (cf. el término similar, "hijos de ira").

 

Un simple desglose de las actividades del Malvado subrayará la gran diferencia entre este Malvado y el Anticristo de la tradición. El Sin-Ley promueve la apostasía, una rebelión contra Dios. Él mismo se opone en todo contra Dios (2:4); se sienta en el mismo templo y se hace pasar por Dios (2:4).[8] Se manifestará a su debido tiempo, pero hay algo y alguien que retienen su venida (2:6-7).[9] No obstante, la fuerza del misterio de su maldad está ya presente y activa (energeitai) en milagros y señales falsos que realiza, con los que engañará a los que no aman a la verdad. Pero al final vendrá Cristo y destruirá al Malvado con el soplo de su boca y el esplendor de su gloriosa parousía.

 

¿Hay base exegética para identificar a este Malvado con el Anticristo tradicional? No aparece ese título en 2 Tesalonicenses (ni ningún otro pasaje) y las acciones y pecados de los dos son muy distintos. El pasaje parece tener algunas referencias a autoridades romanas de la época (especialmente Calígula y quizá Nerón como un segundo Calígula) y detalles inexplicables que hoy no se pueden entender. Pero faltan elementos indispensables del perfil del Anticristo de la tradición escatológica: este Malvado no organiza un gobierno mundial, tema central de esa tradición, ni persigue a nadie (ni a judíos/as ni a cristianos/as, según una lectura cuidadosa del texto). El relato de la destrucción del Malvado por el soplo y el esplendor de la venida de Cristo tiene también ciertas incongruencias con los relatos de una batalla final (Armagedón) en el Apocalipsis (14:20; 16:13-16; 19:11-21; cf. 17:16; 20:7-9), que dificulta también el intento de homologar a este Malvado con el Anticristo.

 

Conclusión: ningún pasaje del Nuevo Testamento presenta el cuadro tradicional del Anticristo, y mucho menos el único texto que emplea el término "anticristo". Más bien, ese cuadro se arma arbitrariamente, según el gusto de cada persona que interprete el tema, sacando diferentes detalles de su contexto bíblico y juntándolos en un mosaico que no corresponde a ningún pasaje bíblico específico. Es cierto que la Biblia enseña que la historia es conflictiva, como lucha entre el bien y el mal, y que habrá una confrontación final, pero la versión tradicional del "Anticristo'" distorsiona ese tema. El efecto básico es de presentar el Anticristo como una figura aterrorizadora y amenazante con un simplismo esquematizado que carece de base en los textos.

 

En la interpretación del Apocalipsis, debe quedar totalmente excluida toda referencia al Anticristo, ya que éste no aparece en todo el libro. En la exposición de los demás pasajes, debemos emplear el lenguaje de cada texto, dentro de su propio contexto y según la intención de cada autor.

 

Y en general, nos haría mucho bien hablar más de Cristo y menos del "Anticristo".

           

 

 



[1] La profecía como tal es mucho más que predicciones del futuro, pero en este ensayo entenderemos por "profecía" el anuncio revelado de las cosas finales, que estrictamente debe llamarse "profecía predictiva", conocido también como escatología (cosas finales) , "postrimerías" o "novísimos".

[2] Escribiremos "Anticristo" con mayúscula cuando nos estamos refiriendo a la figura de la tradición escatológica y con minúscula en su sentido estrictamente bíblico.

[3] Según un amplio sector cristiano, Jesús vendrá antes de la Gran Tribulación" para arrebatar a la iglesia. En ese caso, la persecución sería de los judíos y/o de cristianos convertidos durante el mismo período.

[4] El término pseudojristos en Mt 24:24 y Mr 13:22 se refiere a falsos mesías, muy activos en la guerra judía de 64-70, y no tienen que ver con el antijristos de los textos juaninos.

[5] Es importante recordar que Éfeso era el segundo centro intelectual más destacado del imperio romano, a la par de Atenas. En Éfeso se desarrolló después la escuela del platonismo medio y del neoplatonismo (Plotino, Porfirio, Jámblico). Esto nos ayuda a entender también el prólogo al cuarto evangelio.

[6] Sobre este problema ver Schillebeeckx, El Cristo y F.F. Bruce, I Tesalonicenses.

[7] Lo más próximo es Did 16.4: "entonces aparecerá como hijo de Dios el extraviador del mundo", hará milagros, la tierra será entregada en sus manos, y cometerá crímenes "como jamás desde los siglos", hasta que venga Cristo a derrotarlo. Pero el texto no lo llama "Anticristo".

[8] Este lenguaje no es necesariamente literal, ni implica una reconstrucción del templo de Jerusalén en el futuro.

[9]Los lectores entendían esta referencia a lo que detiene, pero hoy día nadie lo explica convincentemente. Para Cullmann es la proclamación del evangelio como tarea aun no cumplida, y la referencia personal alude a Pablo mismo. Para otros es el imperio romano como garante de ley y orden y quizá el emperador Claudio, mientras Nerón crecía en el palacio. Hay muchas otras explicaciones.

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Cometarios (36)  
Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Salvador Avila el 19/10/2010
Con este texto queda muy claro que hablar del Anticristo sin una base biblica, lo único que se logra es aterrorizar a las personas; muchas gracias por este trabajo que nos regala y por exhortarnos a hablar de Cristo. Oramos por su salud.

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Cristian Vidal Sanchez de Concepcion Chile el 19/10/2010
DESDE MI PAIS ORAMOS POR SU SALUD QUERIDO HERMANO , RECUERDE QUE HAY CHILENOS ORANDO POR USTED!!!!!!

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Juan Paulo Martínez Menchaca el 24/10/2010
Bendiciones, hermano. Gracias por este artículo tan esclarecedor. Me atrevo a sugerir que active en su blog los "vínculos a redes sociales" como facebook o twitter para poder enlazarlo y que otros puedan leer este material.

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Juan Paulo Martínez Menchaca el 29/10/2010
amados muchos de nosotros aplaudimos los mensajes del hermano stam, pero a nosotros que nos interesa el anticristo acaso alli reinaremos.<br><br>la palabra de DIOS dice "grande es este misterio cristo y la iglesia"<br><br>que ganamos sabiendo el anticristo sino sabemos el misterio de cristo y la iglesia<br><br>gracias

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Juan Paulo Martínez Menchaca el 30/10/2010
amados hermanos es triste saber bastante del anticristo y no saber CRISTO Y LA IGLESIA <br><br>acordemnos que la iglesia se menciona en singular y no en plural<br><br>gracias

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Wilford Hodgson Cayasso el 30/10/2010
<br> Muchas Bendiciones de nuestro señor y salvador Jesucristo, gracias hermano Juan por esa catedra acerca del Anticristo, estuve equivocado en cuanto al Anticristo y pido perdon a mis hermanos en la fe si alguna vez les enseñe algo acerca del Anticristo para asustarlos. gracias.

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Wilford Hodgson Cayasso el 31/10/2010
mateo 23<br>1 Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: <br> 2 En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. <br><br>5 Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; <br><br>10 Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. <br>13 Mas !!ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando. <br><br> 15 !!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.<br><br>gracias<br><br><br><br>

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Daniel el 15/11/2010
Este articulo debería llamarse eiségesis ya sólo es pura interpretación personal del autor<br><br>he podido notar un desconocimiento total de revelación progresiva, y de confundir en base a supuestos de lo que dijo Pablo y Juan, quienes recibieron revelación en distintos tiempos acerca del mismo hombre pero interpretados hasta el limite que cada uno de ellos tenía.<br><br>Ahora bién el apocalipsis para interpretarlo bién es necesario conocer mucho de la literatura apocaliptica y de simbolismo judio.<br>Además de que Apocalipsis va unido de la mano con Daniel en el cual si se lee<br>se lo entenderá mejor<br><br>Os dejo unos enlaces:<br><br>Este artículo esta muy lejos de ser una verdadera exegesis. No se cual es su Declaración o posición doctrinal sería bueno que exponga para saber con quién se trata <br><br>http://:gracethrufaith.com/estudios-biblicos-en-espanol/conformando-mateo-24-y-daniel-12/<br><br>http://:gracethrufaith.com/estudios-biblicos-en-espanol/el-templo-futuro/<br><br>http://:gracethrufaith.com/estudios-biblicos-en-espanol/pentecostes-y-el-rapto-de-la-iglesia/<br><br>http://:gracethrufaith.com/estudios-biblicos-en-espanol/referencias-sobre-el-rapto/<br><br>http://:gracethrufaith.com/estudios-biblicos-en-espanol/referencias-sobre-el-rapto-parte-2/<br><br>http://gracethrufaith.com/estudios-biblicos-en-espanol/referencias-sobre-el-rapto-parte-3…-conclusion/

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por juanstam el 15/11/2010
Al contrario, hermano Daniel, el artículo es estrictamente exegético, basado en la interpretación cuidadosa de los textos del NT, literatura apocalíptica y los padres apostólicos y apologistas del siglo dos.. Entonces debes responder también con argumentos exegéticos. En cambio estoy seguro que las interpretaciones de "gracethrufaith" están llenos de eiségesis! Reflexione, hermano, un saludo cordial, Juan

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Daniel el 22/08/2012
LAS SETENTA SEMANAS DE DANIEL<br>(Estudio bíblico)<br><br>Hace escasamente un par de meses, una impresionante noticia apareció en algunos medios informativos, con referencia indirecta a Israel. No fue la común noticia de lo que está acaeciendo en el Oriente Próximo, sino indirectamente otra cosa.<br><br>Resulta que en un lodazal en tierras de Irlanda, un trabajador encontró semienterrado en el mismo, un manuscrito muy antiguo. La noticia fue así descrita:<br><br><<DUBLÍN, Irlanda- Arqueólogos irlandeses dieron a conocer el descubrimiento de un libro antiguo de Salmos que un obrero de la construcción vio cuando trabajaba con su máquina excavadora en un lodazal>> (1)<br><br>El artículo seguía diciendo, <<el libro de aproximadamente 20 páginas, ha sido fechado hacia el año 800-1000. Bernard Meehan, experto en manuscritos del Trinity College, dijo que ese era el primer descubrimiento en dos siglos de un documento perteneciente al principio del medioevo en Irlanda>> (2)<br><br><br><br>El manuscrito en cuestión, en el lugar donde fue hallado<br><br>Hay dos cuestiones que hacen de ese descubrimiento algo sensacional e impactante. La primera, es que en lo natural es imposible que un objeto tan frágil haya podido mantenerse prácticamente intacto tantos siglos en la humedad absoluta de un lodazal. La segunda, que, una vez desenterrado del todo, no se haya hecho trizas.<br><br>Pero hay una tercera cuestión, que aún hace que el todo del asunto sea todavía más revelador, y es el hecho de que la persona que halló el libro, lo encontró abierto por el Salmo 83, y eso es lo que tiene que ver con Israel.<br><br>El contexto de ese salmo es el de una súplica elevada a Dios a causa de la agresividad de las naciones vecinas, que amenazaban (y amenazan) con destruir Israel. El autor del salmo eleva una plegaria a Jehová a que repita las proezas que realizó en el pasado para la liberación de su pueblo.<br><br>Sin lugar a dudas, el hecho de encontrar ese manuscrito tan antiguo en un lodazal, abierto por el salmo 83 que evoca la situación actual de Israel, vuelto ya a su tierra desde no hace muchos años, y constantemente amenazado por doquier, no puede dejar de ser considerado un hecho sobrenatural.<br><br>¿Qué es lo que Dios nos quiere decir con esa señal? Desde luego varias cosas.<br><br>En el Salmo 83 encontramos la realidad actual y ancestral de la voluntad de ciertas naciones vecinas de Israel, de que esa nación desaparezca como tal: <<Han dicho: Venid, y destruyámoslos para que no sean más nación, y no haya más memoria del nombre de Israel>> (S. 83: 4)<br><br>Esa voluntad absolutamente diabólica de destrucción del pueblo de Dios se manifestó patente por muchos siglos, así como el cumplimiento de la misma. Por casi dos mil años, Israel dejó de ser nación, siendo los judíos dispersados por todas las naciones.<br><br>Pero el 14 de Mayo de 1948, de forma oficial, después de haber estado ausentes de su tierra por cientos de años, cuando en su día fueron expulsados por los romanos, Israel volvió a su tierra, a Israel (Is. 14: 1; 66: 8; Zac. 8: 7, 8), y sin lugar a dudas, eso fue un milagro.<br><br>Desde ese mismo momento, y justo a partir del día siguiente, las naciones árabes han intentado echar al mar a los legítimos moradores de esa tierra, es decir, a los judíos. Todavía hoy, ese es el grito de guerra de muchos de los adversarios de Israel, sólo hay que escuchar las todavía recientes declaraciones del actual presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, el cual quiere que Israel sea borrado del mapa.<br><br> <br>Mahmud Ahmadinejad, actual presidente de la República Islámica de Irán<br><br>No es de extrañar entonces, que Dios haya permitido una señal tan clara como la aludida al inicio de este artículo. Para mí, no cabe la menor de las dudas, ¡Dios no ha terminado con Israel! El Señor va a seguir con lo que empezó hasta su bienaventurada conclusión.<br><br>Dios se comprometió con pacto eterno con el padre Abraham, a que de sus lomos saldría el que sería Su pueblo. Ese pacto, llamado pacto abrahámico, (Gén. 12: 2, 3; 15; 17; Gal. 3: 18, etc.) sigue estando en pie, ya que Abraham no está circunscrito a la Ley, sino a la fe (Gál. 3: 6, 7, etc.)<br><br>Las promesas que Dios dio a Abraham, fueron para Israel, y consecuentemente también para la Iglesia. No obstante, existen muchas promesas dadas por Dios que sólo conciernen a Israel, y no a la Iglesia, como por ejemplo todo lo implica acerca del territorio, la Tierra que Dios prometió a Abraham, y muchos otros aspectos, de los cuales no tenemos espacio para tratar en este artículo.<br><br>Sabemos por la Palabra, que Dios tiene un tiempo reservado exclusivo para Israel y para Jerusalén, y que es de siete años. Este será el tema de estudio de este artículo, el cual desarrollaremos a continuación, y que nos ayudará, de paso, a entender varias cosas:<br><br>Cuál es el futuro de Israel.<br>Qué debe la verdadera Iglesia esperar de parte de Dios.<br>Qué pasará con este mundo como lo conocemos hoy.<br>1. Daniel, el hombre de Dios<br>A pesar de la infidelidad manifiesta de Israel a lo largo de su existencia, Dios siempre en su misericordia, permitió que se levantaran hombres que se pusieran en la brecha, intercediendo por el pueblo de Dios u obrando a favor de él. Tal es el caso de Moisés, muchos de los Jueces, profetas, etc. Uno de esos hombres, fue sin duda Daniel.<br><br>El Señor, después de haber dado a su pueblo muchas oportunidades de arrepentimiento, fue deportado a Babilonia. Nabucodonosor, rey de Babilonia, conquistó Jerusalén en el 606 antes de Cristo, y volvió a casa con un grupo de cautivos regios (Dn. 1: 3, 4), entre ellos, un joven llamado Daniel. Estos cautivos judíos fueron entrenados en toda sabiduría pagana de modo que pudieran servir como buenos consejeros reales.<br><br>Daniel se distinguió por su carácter ejemplar, sabiduría y grandes dones proféticos que Dios le concedió por su fidelidad. Como resultado de todo ello, aun y siendo cautivo, fue elevado a una muy alta posición en el imperio babilónico (Dn. 2: 48)<br><br>Pero Daniel, fue más grande todavía que eso, porque era fiel a Dios. Allí en tierra extraña, ese varón oraba cada día siempre tres veces al día, a pesar de la prohibición satánica impuesta a través de los gobernantes impíos (Dn. 6: 10-13). Esto casi le cuesta la vida, pero Dios supo librarle.<br><br> <br>Representación de Daniel a salvo en el foso de los leones<br><br>Su oración era constante de gratitud e intercesión por el pueblo cautivo. Pero Daniel no sólo era constante en la oración, también, a diferencia de una inmensa mayoría de ministros de hoy en día, conocía los tiempos, porque conocía y creía a la profecía. Leemos así en el libro que lleva su nombre:<br><br><<En el año primero de Darío hijo de Asuero, de la nación de los medos, que vino a ser rey sobre el reino de los caldeos, en el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años>> (Daniel 9: 1, 2)<br><br>En el año 538 a. C., Daniel, estando él en oración (Dn. 9: 20, 21), clamando a Dios por la liberación de los opresores de Su pueblo, y faltando apenas dos años para que se cumplieran los setenta años de cautiverio profetizados por Jeremías (Ver Jer. 25: 11), el arcángel Gabriel se le presentó en persona, con un mensaje importantísimo de parte de Dios (ver. Dn. 9: 20-23).<br><br>Gabriel le explica en voz audible, que había sido enviado para darle sabiduría y entendimiento sobre acontecimientos que iban a producirse en el futuro (Dn. 9: 22). La razón primera que aduce Gabriel para justificar ese proceder, era porque Daniel era muy amado (Dn. 9: 23; 1 Co. 2: 9) Démonos cuenta que la razón de ser tan querido Daniel por parte del Cielo, era a causa de su amor por Israel, y de su oración constante por el pueblo de Dios. Ese es un ejemplo a seguir.<br><br>2. Daniel y Gabriel<br>Daniel experimentó en ese momento, lo que muy pocos hombres han experimentado en sus vidas, y nosotros somos también bendecidos a causa de leer lo que ocurrió, y de entender también, y quizás mejor que el propio Daniel dada nuestra avanzada posición en la historia, y por tanto mejor perspectiva, “la orden y la visión”de Dios(Dn. 9: 23)<br><br>Cuando ya estaba a punto de cumplirse el plazo del tiempo del cautiverio, Dios envía al atalaya Daniel una revelación impresionante por mediación de un arcángel. Esa revelación profética se llama de las Setenta Semanas (leer Daniel 9: 24-27), y nos ayudará tremendamente a entender de forma precisa los tiempos, y la actuación de Dios sobre Israel.<br><br>Empecemos pues a prestar atención a lo que Gabriel literalmente le dice a Daniel, y estudiémoslo parte por parte.<br><br>(Dn. 9: 24) <<Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos>><br><br>Gabriel le dice de parte de Dios a Daniel, principal de Israel en esos momentos, que existe un periodo de tiempo determinado para cumplirse con referencia a Israel (el pueblo de Daniel), y Jerusalén (la santa ciudad de los judíos y su capital)<br><br>En ese espacio de tiempo, el cual estaremos analizando en un momento, deberán ocurrir una serie de cosas en relación a Israel. En concreto seis. Veamos:<br><br>1) Deberá terminar la prevaricación. Este fin de la prevaricación lo entendemos como un acabar con la desobediencia a lo mandado por Dios; en un fin de la rebelión. Entendiendo que Gabriel no se está refiriendo al mundo, sino a Israel y a Jerusalén en cuanto a esto.<br><br>2) Se pondrá fin al pecado. Otra vez, eso se refiere a Israel y a Jerusalén. El pecado (anomia en gr.) que lo definimos como desorden en el sentido de rechazo de la Ley, o de la voluntad de Dios; como iniquidad; como saber hacer lo bueno, y no hacerlo (1 Juan 3: 4; Stgo. 4: 17). La diferencia entre el punto anterior, “prevaricación”, y este, “pecado”, es que el primero tiene que ver con trasgresión, es decir, con infracción de la Ley, mientras que el pecado tiene que ver con el rechazo de la voluntad de Dios, vivir de espaldas a Dios, con la “disposición mental que lleva al pecador a hacer la propia voluntad en oposición a la de Dios” (3)<br><br>Llegará un día en el contexto de las Setenta Semanas, que para Israel se terminará la prevaricación, y se pondrá un fin al pecado (ver Romanos 11: 26, 27)<br><br>3) Se expiará la iniquidad. La iniquidad como tal, es la injusticia. Es la condición de no ser recto, ya sea en relación con Dios, en base a su norma inamovible de justicia y santidad (4)<br><br>Cristo dio su vida por todos los hombres; por los judíos, y por los gentiles. La iniquidad, que no es sino la maldad, fue vencida por la sangre de la Cruz; es decir, por la justicia de Cristo. En cuanto a Israel este mensaje de hace 2.000 años atrás, llegará a calar como individuos y nación, y traer el consiguiente fruto de arrepentimiento, perdón de pecados y vida eterna. Ese será el Gran Avivamiento que sí está profetizado en la Palabra (ver Zac. 12: 10; 13: 1; Romanos 11: 25-27, etc.).<br><br>4) Se traerá la justicia perdurable. Esa justicia que dura y dura, es la eterna. La pregunta es, ¿existe ese tipo de justicia en el mundo hoy en día? Es evidente que no. Por la Palabra expresada por Gabriel, sabemos que al término de las Setenta Semanas, empezará esa justicia eterna sobre Israel y Jerusalén; y sabemos por Apocalipsis 19 y 20, que sobre el mundo entero; lo que la Revelación de Jesucristo que Dios le dio (Ap. 1: 1), denomina el Milenio (Ap. 20: 4c; ver Jer. 23: 5, 6; Is 11: 9; Hab. 2: 14 etc.)<br><br>5. Se sellará la visión y la profecía. De hecho esa verdadera visión de Dios y su consiguiente profecía, ya están selladas. Eso significa que Dios ha puesto Su sello inamovible, y que lo declarado tiene perfecto y cabal cumplimiento, teniendo nosotros un conocimiento más amplio de ello por la Revelación dada por Juan, en el libro conocido como Apocalipsis, donde se nos narra allí “las cosas que deben suceder en breve” (Ap. 1: 1b)<br><br>Así pues, ese trámite ya ha sido cumplido.<br><br>6. Se ungirá al Santo de los santos. Esta expresión no es clara, porque Kodesh Kodashim en hebreo, significa en español, tanto “Lugar Santísimo”, como “Sumo Sacerdote”. Dado el contexto, parece que se está refiriendo a la futura unción del Lugar Santísimo en el templo del Milenio en Jerusalén, <<como señal del regreso de la presencia de Yahweh para morar de nuevo en medio de Su pueblo>> (5)<br><br>3. Las Setenta Shabuim (Daniel 9: 24-27)<br>Ahora bien, ¿qué significan esas Setenta Semanas? En primer lugar, debemos prestar atención al término “Semanas”. La palabra hebrea es Shabuim, que es el plural de Shabua, que lo podríamos traducir por “un grupo de sietes”.<br><br>Nuestra “semana” consta de siete días, pero en el hebreo, existen semanas no sólo de días, sino de meses y de años. Así pues, esas “Setenta Shabuim”, tanto pueden ser de días, como de meses, como de años.<br><br>Dado el contexto y el sentido de lo declarado por Gabriel, sólo podemos atribuir el valor de esas Setenta Shabuim o Semanas, como de años; setenta semanas de años. Es como si cada “día” fuera en realidad un año, por lo tanto serían 490 años.<br><br>Así pues, en términos aritméticos sencillos, 70 X 7= 490 años.<br><br>Llegamos a la sencilla conclusión que son 490 años los determinados por Dios para que se cumplan los seis puntos expuestos con anterioridad.<br><br>Ahora bien, la pregunta es, ¿Cuándo empiezan o empezaron esos 490 años? Eso nos lleva al versículo siguiente.<br><br>De la orden de reconstrucción de Jerusalén a la manifestación del Mesías<br>(Daniel 9: 25) <<Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos>><br><br>El arcángel Gabriel le insiste a Daniel que sepa y que entienda que hay un periodo en esos 490 años, concretamente de siete shabuim y sesenta y dos shabuim, a partir del momento en que se dé la salida de la orden para restaurar y edificar Jerusalén.<br><br>En el momento en que Daniel está escuchando a Gabriel, el pueblo de Dios estaba cautivo en Babilonia, no olvidemos eso. Faltaban sólo dos años para que se cumplieran los setenta años de cautiverio profetizados por Jeremías, por lo tanto, Daniel comprendió perfectamente de qué estaba hablando Gabriel.<br><br>Dos años más tarde de la conversación de Gabriel con Daniel, Ciro rey de Persia, cumpliendo con la profecía de Isaías (Is. 45: 1-7) conquistó Babilonia, y acabó con el imperio caldeo. Así que fue en el 536 a. C. también, que Ciro el Persa dio orden para que se empezara a reconstruir el templo en Jerusalén (véase Esdras 1: 1-3; 2 Crónicas 36: 20-23), pero esa no fue la orden para “restaurar y edificar a Jerusalén”. Esa orden, y consecuentemente, el punto de partida del inicio de las Setenta Shabuim, la dio Artajerjes Longimano, rey de Persia años más tarde, en concreto en el 445 a.C.<br><br>Ese decreto ordenante fue dado de acorde a Nehemías 2: 1 y ss., en el mes de Nisán del año vigésimo de su reinado. El primero de Nisán del año veinte del rey Artajerjes fue calculado por el Observatorio Real de Greenwich, en el Reino Unido, como el 14 de Marzo del 445 antes de Cristo. Así pues, ya sabemos el momento de inicio de esos 490 años o Setenta Shabuim.<br><br> <br>Complejo del Templo<br><br><<…hasta el Mesías Príncipe…>>. Aquí acaba el periodo de las siete y las sesenta y dos shabuim respectivamente. En un momento veremos en detalle acerca de ese periodo de tiempo tan misteriosamente presentado, pero, ¿qué significa “hasta el Mesías Príncipe”?<br><br>Evidentemente ese Mesías Príncipe es Jesucristo. Y el momento exacto del cumplimiento de ese tiempo, fue cuando Jesús de Nazaret se mostró públicamente como el Mesías esperado, pero que a la postre fue rechazado.<br><br>Por ello, Jesús se lamentó (no por él, sino por ellos), y podemos leer en Lucas 19: 41-44 cual fue ese lamento, especialmente el que vemos en el versículo 42, donde dirigiéndose a Jerusalén textualmente dijo: <<¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz!>>. Justamente, ese fue el día de la manifestación del Mesías Príncipe. Ese día fue el 10 de Nisán (el 6 de abril del 32 d.C.), comúnmente llamado Domingo de Ramos, y se cumplían precisamente las siete shabuim y las sesenta y dos shabuim, que hacen un total de 483 años. Pero veamos más de cerca esas cifras.<br><br>Las siete shabuim y las sesenta y dos shabuim<br>En principio pues, tengamos claro que las Setenta Shabuim, es decir los 490 años determinados sobre el pueblo de Daniel y Jerusalén (9: 24) empezaron con aquella orden dada por el rey persa Artajerjes I en el 445 a.C.<br><br>Entonces Gabriel dice que deberían pasar siete semanas de años y sesenta y dos semanas de años (shabuim) hasta el Mesías Príncipe, es decir, el día mencionado de la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén y su lamento sobre la ciudad (Lc. 19: 28-44)<br><br>¿Por qué Gabriel hace una diferenciación de dos periodos de tiempo, es decir, siete semanas de años por una parte, y sesenta y dos semanas de años por otra?<br><br>Las siete semanas de años, son efectivamente 49 años: 7 X 7= 49. En esos 49 años, se levantaron la plaza y el muro de Jerusalén, y fueron tiempos especialmente angustiosos. Al término de esas siete shabuim (49 años), acaba el periodo veterotestamentario (A.T.), en tiempos del libro de Malaquías.<br><br>Seguidamente empezaron las sesenta y dos shabuim, atravesando todo el periodo intertestamentario, y llevándonos hasta el Mesías Príncipe manifestado entrando triunfante en Jerusalén (Lc. 19: 28-44)<br><br>62 X 7= 434 años.<br><br>Así que, si nos damos cuenta, de todo ese periodo de tiempo, Gabriel enfatiza dos cosas: La reconstrucción de Jerusalén, y la manifestación mesiánica de Jesús de Nazaret.<br><br>Recapitulando, tenemos ante nosotros la suma de las siete shabuim, más las sesenta y dos shabuim: (7 X 7) + (62 X 7) = 483. Estos son los años que ya transcurrieron para Israel y Jerusalén, es decir, sesenta y nueve shabuim. Sesenta y nueve, uno menos de setenta.<br><br>Si leemos el libro de Nehemías, podremos entender más acerca de los tiempos angustiosos edificando la plaza y el muro de Jerusalén. ¡Cómo Dios lo tiene todo sabido y bajo Su perfecto control!<br><br>Así que, por favor, tengamos lo siguiente claro en la mente: De los 490 años (setenta shabuim), hasta el momento ya se cumplieron 483 años (Dn. 9: 25)<br><br>Después de los 483 años (69 semanas de años)<br><<Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí…>><br><br>Ahora bien, justo después de cumplirse las sesenta y dos semanas de años, y para que no nos quede ninguna laguna por el medio, Gabriel anuncia algo casi misterioso para Daniel, pero que para nosotros ha sido el motivo de nuestra salvación: Al Mesías se le quita la vida. Ese es el cumplimiento de la muerte expiatoria de Jesús en la cruz del Calvario, lo cual ya estaba previsto desde antes de la fundación del mundo (1 Pedro 1: 19, 20)<br><br>Haciendo cálculos aritméticos<br>La visión dada a Daniel habla de un total de 490 años (años no de 365 días, es decir solares, sino lunares, de 360 días).<br><br>Para ver como encaja a la perfección el tiempo ya transcurrido del cumplimiento de esas Setenta Shabuim, hagamos un cálculo sencillo. Desde el 14 de marzo del 445 a. C., fecha de la orden dada para reconstruir Jerusalén, hasta la manifestación del Mesías Príncipe, Yeshua Ha Mashiach, el 6 de abril del 32 d. C. es decir, el día 10 de Nisán, vemos que pasaron 173.880 días. (Hay que tener en cuenta que al calcular la duración en años entre una fecha a. C, y otra d. C. es de sólo un año, no dos, ya que el año 0 a.C. no existe.<br><br>Para quienes quieran confirmar estos cálculos de las sesenta y nueve semanas (483 años) transcurridos, sigan por favor los siguientes pasos que se dan a continuación:<br><br>Desde el 14 de marzo del 445 a. C. hasta el 14 de marzo del 32 d.C. pasan 476 años de 365 días cada uno, que hacen un total de 173. 740 días.<br> <br><br>Añadan ahora los 24 días que hay entre el 14 de marzo del 32 d.C. y el 6 de abril del 32 d.C. (el Domingo de Ramos; la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén como Mesías)<br>Añadan ahora los 116 días bisiestos ocurridos durante todo ese periodo (calculados por el Observatorio Real de Greenwich). El total es de 173.880 días.<br> <br><br>173.740 + 24 + 116= 173.880 días.<br><br>Si dividen estos días por el equivalente a los días de un año lunar, que son 360, obtienen ustedes los 483 años.<br><br>173.880: 360= 483 años<br><br>Esta profecía se cumplió en el día exacto.<br><br>Como ya venimos diciendo, esos 483 años son las sesenta y nueve semanas (shabuim) de años que ya transcurrieron. ¿Y qué de la última shabua, es decir, la semana de años que todavía falta para completar las Setenta?<br><br> <br>Greenwich Royal Observatory<br><br>Como todos sabemos, los seis puntos destacados por Gabriel (leer vers. 24) no se han cumplido todos sobre Israel y Jerusalén todavía. Podemos asegurar que la última semana de años que todavía no se ha cumplido, es la expresión pura de la misericordia de Dios sobre Israel, y la prueba indubitable de que la llamada “teología del Reemplazo”, la que enseña que todo lo referente a Israel pasó a la Iglesia y que Dios ya abandonó definitivamente a Su pueblo, es del todo falsa y absolutamente refutable.<br><br>Un poco de historia<br>Antes de entrar en todos esos asuntos tan sumamente importantes, consideremos el resto del versículo 26; <<…y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones>><br><br>A modo de concesión, Gabriel de parte de Dios le informa a Daniel de algo que iba a ocurrir unos 600 años más tarde en Jerusalén. Nosotros ya lo sabemos por la historia, y el relato es el siguiente: En el año 68 d.C., Nerón había muerto. El nuevo emperador de Roma sería Tito Flavio Vespasiano, antiguo general del anterior finado césar.<br><br>Su hijo, también llamado Tito, por lo tanto príncipe, en el año 70 d.C. destruyó la ciudad y el templo. Más acertadamente, y tal y como lo reveló Gabriel, fue el pueblo de ese príncipe, es decir, el ejército romano, que por codicia, quemó el templo hasta que no quedó piedra sobre piedra (tal y como lo predijo el Señor - Lc. 21: 5, 6), para poder arrebatar el oro fundido. La destrucción fue total, y se cumplió lo profetizado por el Señor cuarenta años antes en el Monte de los Olivos, justo antes de ir a la cruz (ver Lc. 21: 20-24).<br><br>Flavio Josefo, el historiador, en su “Guerra de los Judíos”, libro V, cap. 11, sección II, describe las colinas que rodean a Jerusalén tachonadas por miles de cruces hasta donde el ojo podía ver durante ese horroroso asedio a Jerusalén. Cuando el pueblo de Jerusalén, instigado por el odio de Satanás, increpaba a Pilatos diciendo de Jesús “que sea crucificado” (Mt. 27: 23), y “su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos” (Mt. 27: 25), todo ello tuvo, aun sin ellos habérselo propuesto, un trágico y literal cumplimiento.<br><br>Irónicamente, con el botín del saqueo del templo de Jerusalén, Tito Vespasiano hijo financió la edificación del Coliseo romano, el tristemente célebre Anfiteatro Flavio en honor de su padre, el cual todavía se mantiene parcialmente en pie en Roma, el lugar de muerte y fornicación (esto último, bajo los arcos de dicha construcción), donde morían en su arena muchos cada día para divertimento del emperador, de los nobles, las vestales, y de la plebe. Esa maldición, fue en parte el resultado del adulterio espiritual de los judíos, y del rechazo de su Mesías (Lc. 21: 20-24)<br><br> <br>Ruinas del Coliseo romano, construido con el oro sustraído del templo de Jerusalén<br><br>Nota: Consideremos que la muerte del Mesías y la destrucción del templo unos 40 años más tarde, son hechos no contemplados en el contexto de las Setenta shabuim, ya que dijo el arcángel: <<Y después de las sesenta y dos semanas…>> (v. 26), cuando todavía, y como veremos, quedarán siete años (una shabua) para completar las Setenta.<br><br>Podemos entender en todo ello, que la muerte del Mesías, fue un acto redentivo para toda la humanidad, no exclusivamente para Israel.<br><br>4. Un salto de 2.000 años<br>Con la venida poderosa del Espíritu Santo sobre aquellos 120 que oraban en el aposento alto en Jerusalén una vez el Señor fuera ascendido a los cielos, la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo empezó su singladura en este mundo (Hchs. 2)<br><br>Cincuenta y cuatro días atrás, cuando Jesús aquel domingo triunfal lloraba sobre Jerusalén, dijo textualmente: <<He aquí, vuestra casa os es dejada desierta; y os digo que no me veréis, hasta que llegue el tiempo en que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor>> (Lucas 13: 35) Esa casa era la casa de Israel. Dios declaró que la iba a abandonar en ese momento, y por dos mil años hasta ahora. En el plan redentivo de Dios estaba el llevar el Evangelio a todas las naciones, y hasta lo último de la tierra. Empezaba el tiempo de la Iglesia, la cual al principio estaba formada por creyentes judíos (Hchs. 2).<br><br>Israel, al poco, desapareció como nación territorial, siendo dispersado por todas las demás naciones, tal y como Moisés les advirtió (Deut. 28: 63-65), y muchos han creído que Dios terminó definitivamente con Israel, pero no fue así. Ahora Israel está en su tierra de nuevo, en Israel… ¡Gloria a Dios!<br><br>Démonos cuenta de que el Señor dijo: <<…no me veréis, hasta que llegue el tiempo...>><br><br>¿Qué tiempo es ese al que Jesús hacía explícita mención? Indiscutiblemente, el tiempo que le resta a Israel y a Jerusalén para que Dios acabe la obra de bendición en ellas: Una semana de años; es decir SIETE AÑOS. Y ahí vamos…<br><br>(Daniel 9: 27) <<Y por una semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador>><br><br>Hemos aprendido que de las Setenta Shabuim, es decir, de los 490 años determinados sobre Israel y Jerusalén, se han cumplido fehacientemente 483 años, lo cual nos indica que una shabua de años (7 años), todavía falta por cumplirse, como venimos diciendo.<br><br>Después de casi 2.000 años de historia de la Iglesia, pronto Dios va a volverse a Israel de nuevo, como está escrito: <<Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados>> (Romanos 11: 25-27)<br><br>La verdadera Iglesia de Jesucristo, Su remanente santo que sólo Dios conoce, y conoce por nombre, está listo para ser sacada de este planeta (1 Ts. 4: 13-18 etc.) Cuando eso ocurra, el tiempo de la Iglesia en esta dispensación habrá llegado a su fin, e inmediatamente el tiempo para Israel y Jerusalén, interrumpido por 2.000 años, se pondrá en marcha de nuevo…por siete años; los últimos siete.<br><br>Esos siete años, son la semana o shabua de la que habló Gabriel, Y por una semana…>> (Dn. 9: 27)<br><br>Ahora bien, veamos más detalles sobre lo que ocurrirá en esa final semana de años que es parte de las Setenta anunciadas por Gabriel, de las cuales sesenta y nueve ya se cumplieron.<br><br> <br>Busto del general Tito<br><br><<Y por una semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda…>>: Si nos damos cuenta, el contexto es claro, en cuanto a que es un “príncipe que ha de venir” (9: 26) el que también confirmará el pacto. ¿Cómo es eso posible si existen dos mil años de diferencia?, pues porque se trata de un príncipe romano también.<br><br>Ese “príncipe”, por lo tanto, que pertenece a la realeza, que surge del Imperio Romano, llegará a ser el Anticristo que se ha de levantar (Ap. 13) una vez el remanente de Cristo ya no esté aquí.<br><br>Tanto Tito, como el que pronto se levantará tenían en común su cuna, y rango real. Esa cuna es el Imperio Romano, y es la actual Europa unida con su moneda única, el imperio romano renacido (ver Dn. 2: 40-44a; 7: 7, 8). Sabemos entonces por la Biblia, que el Anticristo provendrá de una monarquía europea, y en las venas de ese hombre de pecado, están todas las sangres de los reyes de Europa.<br><br>¿Sabemos más? Sí, aunque sea gentil, tendrá también en sus venas sangre del linaje de David; ¿por qué? Entre otras cosas, porque de otra manera no podría ser aceptado por los rabinos judíos como su mesías, porque él se presentará como el Mesías de Israel. Por lo que sabemos, parece que en la actualidad sólo existe una persona que reúne estas características. Obviamente, por razones de prudencia, no diremos aquí quien pudiera ser.<br><br>Por aquélla razón aludida, podrá “confirmar”, o “hacer que prevalezca” ese pacto de falsa paz con Israel y sus enemigos de alrededor. Como consecuencia inmediata, Israel empezará a poner en práctica de nuevo su religión, en su nuevo templo, en Jerusalén. Quizás deberá hacer concesiones a las naciones enemigas suyas que la rodean, y a cambio, podrá iniciar su religión judaica (Ap. 11: 1, 2)<br><br>En un principio, la Bestia Anticristo será recibido por Israel como el salvador de la nación, como el Mesías esperado. A mi entender, ese hombre de pecado ya es conocido y esperado por los rabinos jefes.<br><br>Ese “nuevo” Tito, el príncipe que ha de venir, no vendrá esta vez a destruir Jerusalén como la vez anterior, pero engañará a Jerusalén con promesas de paz y seguridad que no se cumplirán.<br><br>Ese pacto que debería durar siete años, será interrumpido hacia la mitad de esos años, y se ordenará a los judíos que cesen sus rituales de sacrificios, etc. ¡Será un jarro de agua fría! También interrumpirá la práctica religiosa judaica que posiblemente empezará una vez se construya el templo en Jerusalén.<br><br>La construcción de ese templo pudiera iniciarse en cualquier momento del comienzo de esos siete años, no siendo esa condición previa para que empiece la última shabua, la cual empieza con la confirmación de ese pacto de falsa paz entre Israel y los muchos que la rodean.<br><br>Inmediatamente, empezarán las “abominaciones” en masa. La principal de ellas será la profanación del lugar Santísimo del nuevo templo, por la presencia del desolador. Ese desolador, es en sí la Bestia Anticristo, que encarnará al príncipe (más detalle sobre esto en mi comentario sobre el libro de Apocalipsis, Ap. 13; y 17)<br><br>La Bestia Anticristo, muerta y “viviendo” de nuevo (Ap. 13: 3), se mostrará a Israel y al mundo entero como lo que realmente es, un monstruo, y se sentará en el lugar Santísimo del nuevo templo (ver Dn. 12: 11; Mt. 24: 15; 2 Ts. 2: 3b-4) a modo de su antecesor Antíoco Epifanes o Epimanes IV en el 168 a.C. que sacrificó una cerda en el Santísimo.<br><br>Entonces, al poco, empezará lo que la Biblia llama “La Angustia para Jacob” (Jer. 30: 7; Hab. 3: 16), pero como dice la misma Escritura, de esa angustia al final será librado el verdadero Israel, cumpliéndose así también las palabras del apóstol Pablo: <<…ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo…>> (Romanos 11: 25, 26)<br><br>(Daniel 9: 27 b) <<Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador>><br><br>Ese “Nero redivivus” tendrá tres años y medio (Ap. 13: 5) (la segunda mitad de esa semana de años), para desarrollar su maldad, pero al final, será destruido por el mismo Señor Jesucristo en su venida gloriosa, y lanzado al lago que arde con fuego y azufre (Ap. 19: 20), esa es la “consumación” aludida, y al poco, se iniciará el Milenio, ¡el Reino que muchos equivocadamente creen que es ahora!<br><br><br><br>5. Los Dos Días<br><<Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día>> (2 Pedro 3: 8)<br><br>Desde Abraham hasta Jesucristo fueron dos mil años. Curiosamente también, desde Adán a Abraham fueron dos mil años. Y curiosamente también desde Jesucristo hasta nuestros días son también dos mil años… Hacen un total de seis mil años. Para Dios mil años es como un día (2 Pr. 3: 8), así que tenemos los seis días cumplidos ya. Ahora la Palabra nos dice que al séptimo día Dios reposó (Gén. 2: 3), esto se corresponde con el Milenio.<br><br>Podemos ver con extrema claridad que Dios tiene prefijado el orden de los tiempos (Hchs. 17: 26), de modo que todo ocurre de forma exacta conforme fue dispuesto por Él desde antes de la fundación del mundo, y todo se cumple al detalle conforme a Su agenda.<br><br>Dios determinó un tiempo de dos mil años de exclusión de Israel de su tierra a causa de su desobediencia y rechazo del Mesías. Veámoslo.<br><br>(Oseas 6: 1, 2) <<Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él>><br><br>Esos dos días son dos mil años. Esos dos mil años de castigo para Israel, se corresponden con los cuarenta jubileos que el pueblo de Dios jamás cumplió (Levítico 16: 1-34, y 25: 9, 10). En toda su historia, no existe ninguna evidencia de que Israel haya observado nunca el Año Sabático de la tierra, o el Año sagrado del Jubileo, dejando descansar la tierra por completo, en obediencia al mandato de Dios.<br><br>Ahora bien, cada jubileo consta de 50 años; 40 jubileos son entonces ¡2.000 años!<br><br>40 X 50= 2.000 años.<br><br>Calculando en años lunares o bíblicos, que son de 360 días, desde el 32 d. C. cuando Cristo anunció que la casa de Israel iba a quedar desierta por tiempo, a fecha de hoy, año 2006, han pasado 2.001 años bíblicos. Hagamos la cuenta.<br><br>2006-32= 1974 años; 1974 X 365= 720. 510 / 720.510: 360= 2001 años.<br><br>Durante dos mil años, la tierra de Israel ha estado sin Israel en su tierra. La deuda ha sido saldada. La prueba la tenemos en el hecho de que Israel es de nuevo una nación, y eso ocurrió en un solo día, el 14 de Mayo de 1948, como también fue profetizado: <<¿Quién oyó cosa semejante? ¿quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos>> (Isaías 66: 8)<br><br>La Biblia enseña que Israel no iba a desaparecer para siempre, pero eso sí, iba a desaparecer como nación de forma momentánea, volviendo de nuevo a ser nación con su territorio (Joel 3: 20, 21; Zac. 14: 11, etc.). Ahora es nación muy secularizada, como de “huesos secos” (leer, Ezequiel 37: 1-3), pero en ellos, en su día, entrará espíritu (Ez. 37: 5 ss.<br><br>Al tercer día<br>Oseas 3: 4, 5 <<Porque muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, sin sacrificio, sin estatua, sin efod y sin terafines. Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días>><br><br>Esos muchos días son dos mil años, y al tercer día, volverá a la vida:<br><br>(Oseas 6: 1, 2) <<Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él>><br><br>Esta profecía no sólo tuvo su cumplimiento en Cristo en cuanto a que resucitó al tercer día, sino que también lo tendrá en Su pueblo primigenio, el cual volverá a la vida también al tercer día, es decir, después de esos 2.000 años de alejamiento de Dios. Ese tercer día es el que le sigue a esos dos, de herida y abandono. El mismo Dios lo asegura del siguiente modo:<br><br>(Oseas 5: 15) <<Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán>><br><br>Cristo se fue y les abandonó yéndose al Cielo, pero volverá cuando reconozcan su error y pecado, y eso será en tiempos de angustia, la mencionada “Angustia para Jacob” (Jer. 30: 7), al final de esa semana de años, la última shabua.<br><br>Y sólo a través de Jesucristo, en hebreo: Yeshua Ha Mashiach<br>Así pues, la semana de años que resta para cumplirse para Israel y Jerusalén, puede empezar en cualquier momento. Tiempo de trato de Dios para Israel, y tiempo de juicio para el mundo, como jamás lo ha conocido antes (Mt. 24: 21; Ap. caps. 13-19, etc.). Al final de esta última shabua, <<todo Israel será salvo>> (Romanos 11: 26), porque habrán entendido y creído en ese momento que Jesús de Nazaret es el Mesías y Salvador.<br><br>Sin excepción alguna, todos los que sean salvos, lo serán únicamente a través de Yeshua Ha Mashiach, Jesucristo, porque en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos, y eso incluye también a todos esos benditos judíos del final de esta dispensación (Hchs. 4: 12; Zac. 12: 10; 13: 1, etc.)<br><br>Cuando finalicen esos siete años, lo se llama también la Tribulación, volverá glorioso el Señor, el León de la tribu de Judá, y con Él, gloriosa, la Iglesia (Ap. 5: 5; 19: 14; Zac. 14: 5 etc.), e Israel entrará en el Milenio, presidiendo las naciones que queden, y recibiendo así el cumplimiento del resto de todas las promesas que Dios le dio, principiando con Abraham.<br><br>Obvia decir que este mundo perverso, tal y como lo conocemos, habrá terminado para siempre, y el “Nuevo Orden Mundial” que tan afanosamente en la actualidad están preparando sus adeptos con tanto inútil esfuerzo, habiendo logrado levantar al hijo de perdición, acabará junto con aquél. (Ap. 6: 12-17; 2 Ts. 2: 3, etc.)<br><br>El Señor está a las puertas. Preparen sus corazones.<br>Dios les bendiga;<br><br>© Pr. Miguel Rosell Carrillo, Centro Rey, Madrid, España<br>Septiembre 2006<br>www.centrorey.org<br><br>Notas:<br>1. Associated Press, ET 25 July 2006<br>2. Ibid.<br>3. Diccionario Bíblico Ilustrado Vila/Escuain.<br>4. Ibid.<br>5. Comentarista de Matthew Henry al respecto.<br><br> <br><br>FIN

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Daniel el 15/04/2013
¡EL RAPTO ES NUESTRA BIENAVENTURADA ESPERANZA!<br><br>Seria amonestación, y un estudio bíblico<br><br>1 Tesalonicenses 4: 13-18 “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras”<br><br>Llegará el día, en que los verdaderos cristianos seremos literalmente sacados de este planeta, para recibir al Señor Jesucristo en las nubes, e ir a las moradas eternas. El mismo Jesús lo describió de la siguiente manera, enseñando a Sus discípulos:<br><br>“Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará. Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado. Y respondiendo, le dijeron: ¿Dónde, Señor? Él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allí se juntarán también las águilas” (Lucas 17: 33-37)<br><br>Las águilas seremos todos los que amamos Su venida, que al toque de la trompeta de Dios, seremos elevados a modo de águilas para ir al verdadero y definitivo encuentro con el Señor.<br><br>“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14: 1-4)<br><br>“Como las águilas, subiremos a recibir al Señor en las nubes”<br><br>Los que se burlan, los que se jactan, los que obvian<br> No obstante, muchos afamados hombres de púlpito y de plataforma multitudinaria hoy en día, y sobre todo de un tiempo hasta esta parte, se burlan del Arrebatamiento (harpazo, en gr.),  y de los que lo creemos, o como mínimo obvian la cuestión.<br><br>En este sentido, preguntado Marcos Witt en un programa radial acerca de la venida del Señor Jesús, él obvió la cuestión y no respondió.<br><br>El famoso maestro restauracionista británico Gerald Coates, en su libro “What On Earth Is This Kingdom"  (1) escribe así:<br><br>“La idea del Rapto es ridícula…Debemos concluir que la teoría del rapto secreto puede muy bien ser evangélica, aun y así no es bíblica. Es una idea grotesca – el Rapto puede ser una agradable doctrina para los cobardes, pero no es más que un pensamiento deseable, y debe ser relegada al área del mito y la fantasía”.<br><br> “Gerald Coates”<br><br>Semejantes a éste, respecto al Rapto, tienen una “teología” sin lugar a dudas bañada en burla y menosprecio. Desde una de esas interminables maratónicas del canal televisivo Enlace de Costa Rica, su director Jonás González, dijo textualmente, muy a mi pesar:<br><br>“Muchos están queriendo el Rapto ¡para no pagar! Esos, miren, que agarren las valijas que tienen listas para irse p´al cielo, y mejor deshágalas; deshaga las valijas porque falta mucho, porque Él viene a por una iglesia sin mancha ni arruga, así que, estamos manchados por la deuda, y arrugados porque no podemos pagar. Yo creo que todavía falta” (2)<br><br>Así pues, para ese hombre que comparece cada día ante un medio tan impactante e importante como es el televisivo, y que lo quiera o no, ejerce una tremenda influencia sobre miles de creyentes (Sgto. 3: 1), lo que textualmente nos dice es:<br><br>1. Que los que esperamos el Rapto, lo queremos para escapar, y así no pagar nuestras deudas.<br> 2. Que la venida del Señor a por los suyos (el Rapto) depende de que no tengamos deudas.<br><br>Conscientemente o no (él sabrá), a los que creemos en el Rapto, nos está llamando escapistas, aprovechados y morosos, pero además, nos está diciendo que, por estar “manchados por las deudas” y “arrugados por no poder pagar”, no podremos ser arrebatados.<br><br>Según González, deberá pasar mucho, mucho tiempo antes de que todos los verdaderos cristianos seamos lo suficientemente ricos o prósperos (porque de eso se trata según él) como para estar libres de toda “mancha y arruga deudora”,  <br><br>Por supuesto, con lo recauda Enlace-TBN en esas maratónicas, D. Jonás y su ministerio no tendrán jamás ese problema… ¡Menuda “teología”!<br><br>“Una instantánea del programa de Enlace “Entre nos”, en San José, Costa Rica”<br><br>Por otra parte, contrariamente a lo que nos traslada Jonás González, no hay ningún creyente que ame de veras al Señor y espere el Rapto, que tenga “lista valija alguna”, ya que cualquier recién convertido sabe que, ciertamente “nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar” (1 Ti. 6: 7)<br><br>Por favor, apartémonos de toda enseñanza que intenta desviarnos de la verdad escritural. Apartémonos de todos aquellos que tienen su mira en las dádivas como patrón de vida, porque raíz de todos los males es el amor al dinero.<br><br>“Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales” (1 Timoteo 6: 3-5)<br><br>Una hermana que fue miembro, y por ocho años, en “Casa de Dios” de Cash Luna, y que obtuvo el número 72 en la lista de Sonia Luna (esposa de Cash Luna), por escrito nos envió su testimonio, del cual extraemos la siguiente e interesante cita:<br><br>“Una vez dijo el pastor Cash en la iglesia, que si alguien no estaba “en La Visión”, no sabría qué hacer cuando viniera la persecución, pues ya no iba a haber iglesia, sino que sólo nos íbamos a reunir en casas y en secreto. La única vez que el pastor Cash nos predicó acerca del fin, fue después de lo de las Torres Gemelas de Nueva York…nunca más volvió a tocar el tema”.<br><br>Invariablemente, de esta declaración varias cosas podemos ver aquí. En primer lugar, la necesidad impuesta de estar en la visión del G12, en este caso versión Cash Luna, de que si no se está en ella, entonces no habrá solución para cuando venga la persecución, se entiende, derivada de la Gran Tribulación…¡pero no yo, sino la Palabra, les dice que los que se hayan quedado después del Rapto que ha de producirse antes de ese tiempo, ni siquiera van a poder reunirse en secreto, y menos todavía en sus casas, sin ser descubiertos! (ver Ap. 13: 6, 7; Ap. 7: 9-17; Ap. 20: 4b)<br><br>En segundo lugar, podemos ver el nulo caso que Cash Luna hace en relación a las cosas del fin (escatología), siendo como son tan tremendamente importantes, al punto que él mismo admite que se va a quedar junto con todos sus correligionarios a pasar la Tribulación… ¿no es ese un flagrante contrasentido?<br><br>Sigamos. El siguiente es el testimonio que he recibido desde la Argentina de unos buenos hermanos en la fe:<br><br>“El colmo llegó cuando vino un pastor a predicar [refiriéndose a Dante Gebel] y se burló abiertamente de los cristianos que creían en el Rapto, diciendo: "…sigan esperando y serán raptados por un plato volador.", y estalló la risa de casi todo el auditorio”<br><br>Muchos “les ríen las gracias” a esos hombres, pero, así como no debemos a la ligera decir “¡Amén!” a todo lo que se dice desde el púlpito, tampoco debemos hacer lo anterior, no sea que en vez de comprobar lo que es agradable al Señor, estemos participando, aún sin darnos cuenta, en las obras infructuosas de las tinieblas, en vez de reprenderlas (Ef. 5: 10, 11).<br><br>“En ninguna manera la burla y el sarcasmo son conforme al Espíritu de Cristo, ni tampoco el medio para llamar la atención del creyente”<br><br>Esa palabras de Gebel cargadas de burla y sorna hacia todos los creyentes aludidos por él, no dejan de ser una afrenta a la misma Palabra de Dios, la cual enfáticamente nos enseña acerca de un Rapto o Arrebatamiento (harpazo en gr.) que está por producirse cuando el Padre envíe al Hijo a por Su Amada, la Iglesia que le ama y le espera.<br><br>Hermanos, el Rapto o Arrebatamiento es doctrina clarísima de la Biblia; la Biblia es la Palabra de Dios, la cual está saturada de Profecía, desde el principio al fin de la misma (Génesis-Apocalipsis), y como dice Edward Hindson:<br><br>“No puede haber un sistema válido de profecías bíblicas, sin creer en el Arrebatamiento. La Iglesia será arrebatada  y reunida con su Señor. ¡La esperanza futura de la Iglesia es el Arrebatamiento! La Iglesia espera al Salvador, que viene para buscar a su Esposa” ¡Amén!<br><br>“Edward Hindson”<br><br>Negando el Rapto, lo que directa o indirectamente están diciéndonos estos extraños hombres de púlpito, es que la Desposada no va a reunirse con el Esposo. Siendo así, vana sería nuestra fe, y vano nuestro genuino amor por Jesús… porque, ¿qué sentido tendría fe y amor si no fuéramos a reunirnos con nuestro Amado?<br><br>En este artículo, no sólo demostraremos lo equivocados que están esos hombres, sino que enseñaremos acerca de lo que realmente pronto va a ocurrir con todos los que de veras amamos al Señor Jesucristo.<br><br>“El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús” (Apocalipsis 22: 20)<br><br>1. La Palabra nos anima a no ser ignorantes acerca de nuestra bienaventurada esperanza<br>(1 Ts. 4: 13) “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza”:(*)<br><br>El apóstol Pablo, dirigiéndose a sus amados hermanos de Tesalónica, en esa su primera epístola, probablemente el documento más antiguo del Nuevo Testamento, escrita hacia el 50 d. C., les da entendimiento de algo sumamente importante que debían saber.<br><br>Les dice que no debían ser ignorantes, o “estar desinformados” (gr. lit.) del hecho de que los que durmieron en Cristo (koimezéntas en gr.), es decir, de los que murieron ya salvos, estaban vivos ante el Señor, y para ser resucitados.<br><br>“Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos” (Mateo 22: 32)<br><br>(*) “La frase “los que durmieron en él” se refiere al estado de muerte sólo corporal, cuando el alma de un creyente verdadero, plenamente consciente, pasa a estar con Cristo (ver Fil. 1: 23), mientras espera ser resucitado cuando venga con Él”<br><br>A diferencia de esos verdaderos creyentes de Tesalónica, que al estar ya informados al respecto podían vivir esperanzados, no así todos aquellos impíos que les rodeaban, los cuales, en ninguna manera podían albergar esperanza alguna, al vivir de espaldas a la verdad de Dios; es decir, Jesucristo, nuestra vida.<br><br>Esto último choca con la falsa esperanza de muchos impíos hoy en día, que se engañan a sí mismos creyendo que los muertos sin Cristo y ellos mismos cuando mueran, estarán en “un lugar mejor”, negando así la realidad del infierno y de la perdición eterna; negando, por tanto, la salvación que sólo Cristo ha conseguido para los hombres.<br><br>2. Así como Cristo murió y resucitó, también se producirá el Rapto<br>(1 Ts. 4: 14) “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en Él”:<br><br>Nótese que el asunto aquí es vinculante. Nos viene a decir que, tal como creemos que Jesús murió y resucitó (base y razón de nuestra fe cristiana), así mismo debemos creer también que el Padre enviará a ese mismo Jesús con los que durmieron en Él, es decir, con los cristianos que ya murieron y que ahora están en alma y espíritu en el Cielo.<br><br>No podemos separar una cosa de la otra. Cristo murió y resucitó; del mismo modo, Él volverá enviado por el Padre con los que ahora están con Él en el Cielo todavía sin cuerpo.<br><br>Si creemos lo primero, deberemos creer lo segundo de igual manera.<br><br>En el griego literal, la segunda parte de este versículo dice: “así también Dios a los que durmieron mediante Jesús, traerá con Él”<br><br>¿Por qué han de venir con Jesús todos los que ahora están en espíritu en el Cielo? Evidentemente, para ser resucitados (*)<br><br>(*) “La resurrección para el cristiano, es la recuperación de su cuerpo, esta vez, cuerpo glorificado” (ver 1 Corintios 15: 42-44)<br><br>“Escenificación del Rapto o Arrebatamiento de los vivos”<br><br>3. La revelación que Pablo recibió de Dios<br>(1 Ts. 4: 15) “Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron”:<br><br>Pablo, apóstol verdadero, a diferencia de todos esos falsos apóstoles de hoy en día que dicen recibir nueva revelación cuando el canon bíblico ya está cerrado, el sí recibió una divina revelación, la cual expondremos con detalle a continuación; “os decimos esto en palabra del Señor”<br><br>“Nosotros, los que vivimos”, somos los cristianos que actualmente vivimos sobre la Tierra, a diferencia de los que ya partieron. Obviamente, se refiere a los creyentes en el momento del regreso de Cristo en las nubes.<br><br>El apóstol Pablo, enseña a los de Tesalónica, y por concesión a todos nosotros, que lo que ocurrirá seguidamente, y en un abrir y cerrar de ojos (ver 1 Co. 15: 52), tendrá que ver primeramente con los que ya durmieron en Cristo hasta el momento de la aparición del Señor en las nubes.<br><br>El primer lugar será para ellos.<br><br>4. ¡Rápido y contundente!<br>(1 Ts. 4: 16) “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero:<br><br>¡Ahí está! El Señor, de forma muy sonora y rápida, descenderá del Cielo, donde está sentado a la diestra del Padre (He. 1: 3c; 10: 12) para aguardar en las nubes (1 Ts. 4: 17c)<br><br>El viene a por Su Desposada.<br><br>El Señor Jesús descenderá del Cielo “con voz de mando” (en gr. keléusmati), es decir, así como un jefe militar levanta la voz para poner a todo su ejército en marcha.<br><br>“…con voz de arcángel”: Es evidente que el arcángel Miguel (Jud. 9), el jefe del ejército del Señor, también dé la voz de parte del Comandante en Jefe, ¡el Señor Jesucristo, el León de la Tribu de Judá!<br><br>Así mismo, Jesús, descenderá de estar a la diestra del Padre con “trompeta de Dios”.<br><br>Veamos al respecto 1 Co. 15: 52;<br><br>“…en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta…”.<br><br>Como dice el comentarista de Matthew Henry, “la trompeta de Dios es una figura frecuente en las Escrituras para indicar algo extraordinario”<br><br>“Con trompeta de Dios; en este caso, mostramos un  Shofar”<br><br>La organización será perfecta, y perfectamente ordenada para ese evento tan importante, impactante y extremadamente rápido, en el cual se llevarán a efecto dos cosas:<br> 1 La resurrección de los muertos, los cuales obtendrán sus cuerpos en la tierra.<br> 2 La transformaciónde los vivos.<br><br>Leemos así en 1 Corintios 15: 51; “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados”<br><br>Tanto los primeros como los segundos, en definitiva, obtendremos cuerpos de gloria; “porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad” (1 Co. 15: 53)<br><br>A su vez, leemos en 1 Juan 3: 2, 3;<br><br>“Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro” <br><br>Ahora bien, los primeros que resucitarán y ascenderán a las nubes para recibir al Señor Jesús son los que  regresan con Él del Cielo en alma y espíritu.<br><br>5. Unos y otros recibiremos al Señor en el aire<br>(1 Ts. 4: 17) “Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”:<br><br>Seguidamente, nosotros que hayamos quedado para el día de la venida del Señor a por los Suyos, de igual manera que los recién resucitados, seremos ARREBATADOS juntamente con ellos para estar en las nubes en ese momento. Es decir, en el momento de recibir al Señor, no en la tierra, ¡sino en el aire! Por lo tanto, el Rapto o Arrebatamiento se produce en tierra para tener la reunión en el aire de los recién resucitados y de los vivos transformados, con el Señor Jesús.<br><br>Evidentemente, este evento no es la venida gloriosa de Cristo sobre la tierra (ver Zac. 14: 4; Ap. 19: 11-21; 20: 1:4, etc.), lo cual será posterior, porque previamente deberán manifestarse, tener lugar y operar en este mundo, según proceda, el personaje Bestia Anticristo, el Falso Profeta, la Tribulación, los Dos Testigos, los juicios de Dios, el Armagedón, etc. etc.<br><br>La palabra griega que traducimos al español como “arrebatados”, es el vocablo “Harpazo”, que tiene el sentido de “tomar o agarrar algo de repente, o de forma súbita”, sin advertencia previa. Así como el ladrón, cuando nadie sabe, entra de noche y de forma subrepticia en una casa, arrebata, y se va.<br><br>En otras palabras, este evento no será solamente rápido (en un abrir y cerrar de ojos), sino que ocurrirá cuando no se espere. El Señor Jesucristo lo dijo con mucha claridad:<br><br>“Por tanto, también vosotros estad preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis” (Mateo 24: 44). En el griego original dice: “en la hora que no os parece”. Ver también la parábola de las diez vírgenes (Mt. 25: 1-13).<br><br>Cuando menos nos pudiera parecer, ocurrirá. Abundando en lo anteriormente expuesto, la venida en gloria del Señor Jesucristo sobre la tierra, por el contrario, sí será predecible, porque los eventos a ocurrir en la Tribulación, por ejemplo, están claramente expuestos en la Palabra, y todavía se debe producir la salvación de Israel (ver Zac. 12. 10; Ro. 11: 26 etc.)<br><br>“Otra escenificación del Rapto”<br><br>Para más abundamiento, la Palabra nos enseña que el surgimiento del Anticristo y su total obra de maldad y engaño a los falsos creyentes y a la humanidad impía, no podrá producirse antes del Rapto, y consecuentemente, antes del levantamiento a los cielos del Espíritu Santo en su manifestación de Poder (Hchs. 2). Veámoslo:<br><br>“…el hombre de pecado, el hijo de perdición [la Bestia Anticristo de Ap. 13], el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto…y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad, sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio [desaparezca, en gr. literal]. Y entonces se manifestará aquel inicuo [la Bestia Anticristo de Ap. 13], a quien el Señor matará con el espíritu de su boca y destruirá con el resplandor de Su venida” (2 Tesalonicenses 2: 3c, 4, 6-8ss)<br><br>Con el Rapto de los fieles llenos del Espíritu Santo y Su poder, se va también esa manifestación poderosa del Espíritu, el cual vino en Hechos 2, y que regresará para ayudar a Israel a encontrar a su Mesías Yeshua (Ro. 11: 26).<br><br>Sólo así el Inicuo podrá darse a conocer (ver Ap. 13). Mientras tanto la verdadera Iglesia de Jesucristo aquí y ahora sobre la tierra, y llena del poder del Espíritu Santo, impide la manifestación del Anticristo y de su gobierno de maldad sobre el mundo entero, aunque su espíritu de ateísmo práctico (ver 2 Ts. 2: 4) está yendo por todas partes, especialmente en Europa en estos momentos, de donde indudablemente surgirá.<br><br>“El Anticristo, llamado también por la Biblia: la Bestia, el hombre de pecado, el hijo de perdición, el inicuo, etc., será un personaje real y tangible, muy posiblemente proveniente de la realeza europea del sur, y que será gentil, aunque habrá en él sangre judía del linaje de David, para poder engañar momentáneamente a Israel… ¡Nerón “vuelto a la vida”!, es decir, “Nero redivivus”, para muchos de los primeros cristianos, sería el Anticristo…y no le falta sentido al asunto (ver Ap. 17: 7-11)”<br><br>Nótese que tal y como hemos leído en 2 Ts. 2: 8, ese nefasto personaje, y con él su acompañante religioso, el Falso Profeta, sólo será destruido cuando regrese glorioso Jesucristo. Veámoslo también en el libro de Apocalipsis:<br><br>“Y la Bestia el Anticristo fue apresada, y con ella el Falso Profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la Marca de la Bestia (ver Ap. 13: 11ss), y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre (ver Ap. 20: 10)” (Apocalipsis 19: 20)<br><br>Resurrección y Rapto, un mismo evento<br> De igual manera, apercibámonos de que en un mismo evento se produce, no sólo el Arrebatamiento de los creyentes, lo cual es lo recurrente, sino que en ese mismo acto se produce la RESURRECCIÓN de los muertos en Cristo, lo cual nos lleva a la siguiente e importante consideración:<br><br>¡Si negamos el Rapto, negamos la resurrección; entonces, vana es nuestra fe!<br><br>Veamos lo que la Palabra dice al respecto:<br><br>“Si no hay resurrección de los muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también nuestra fe” (1 Corintios 15: 13, 14)<br><br>El negar el Rapto o burlarse de él, es negar la Resurrección y burlarse  de ella; es decir, burlarse de la fe cristiana.<br><br>¡Mucho temor de Dios nos es menester en estos tiempos tan peligrosos en los que estamos!<br><br>6. ¡Él viene pronto!<br>(1 Tesalonicenses 4: 18) “Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras”:<br><br>No existe mensaje más consolador para un verdadero cristiano que la verdad del Rapto, con la cual la Palabra nos insta a consolarnos los unos a los otros.<br><br>Nuestra bienaventurada esperanza (ver Tito 2: 13), es justamente la que tiene que ver con el día de la venida del Señor a por los suyos que le amamos; con la transformación de nuestros cuerpos carnales en unos de gloria, o a lo menos, en la resurrección.<br><br>El mismo apóstol Pablo lo relata de forma tan elocuente, cuando dice:<br><br>“Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial;  pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos. Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu” (2 Corintios 5: 1-5)<br><br>Por todo ello, nos asombramos de todos esos hombres de púlpito grande que obvian el tema, y aún se burlan descaradamente, como ya vimos algo de ello. Síntoma claro de apostasía es ese.<br><br>Qué duda cabe de que todo ello es razón de los tiempos que estamos viviendo, tal y como la misma Palabra nos lo advierte:<br><br>“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos… Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (2 Timoteo 3: 1; 4: 3, 4)<br><br>Estos son tiempos de vanidad y de engaño, cuando a la mayoría no le interesa ya la sana doctrina, sino que busca “lo nuevo”, y prefiere las diferentes fábulas y cuentos que muchos falsos profetas y maestros están más que dispuestos a hablarles y mostrarles, no exenta la cuestión de “grandes señales y prodigios” (Mt. 24: 24)<br><br>Por eso, y por la depravación de los impíos que pueblan el planeta, vienen días de tribulación y juicio sobre la Tierra:<br><br>“Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios” (Apocalipsis 16: 1ss)<br><br>Esto es algo que todavía tiene que ocurrir, aunque ya ha empezado. Sólo preste mínima atención a lo que ocurre a su alrededor y en el mundo.<br><br>“Una escenificación de la montaña ardiendo en fuego que será precipitada al mar, conforme a Ap. 8: 8; parte de los aludidos juicios de Dios”<br><br>Esta humanidad impía está destinada sin lugar a dudas al juicio de Dios. Este mundo tal y como lo conocemos hoy en día, está sentenciado, y será juzgado por el mismo Dios. Tal y como lo hizo en los días de Noé, lo hará esta vez también, aunque no por agua.<br><br>Por eso nos sigue asombrando de qué manera son engañados tantos y tantos que se dicen creyentes, y muchos lo son, por hombres presuntamente cristianos con falsos mensajes; pero claro, es que eso iba a ocurrir, pues el mismo Señor Jesús nos lo advirtió recalcándolo:<br><br>“Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos…ya os lo he dicho antes” (Mt. 24: 11; 25)<br><br>En ese sentido, tenemos la declaración de uno de esos hombres de amplio púlpito y presunto éxito, César Castellanos, el cual asegura lo siguiente en el libro, del cual se presenta como autor,  “Liderazgo de éxito a través de los doce”:<br><br>“Este presente de inquietud y preocupación, hace que el hombre vislumbre el futuro de manera desesperanzada, sin embargo, estamos a tiempo de plantear la respuesta de aliento a todos aquellos que dudan de un mañana mejor” (3)(énfasis nuestro)<br><br>Desafiando la misma Palabra de Dios la cual hemos abierto en este estudio en concreto, Castellanos asegura de que habrá un “mañana mejor”, y que no hemos de dudar de ello, siempre en el contexto de esta dispensación, antes de la venida en gloria del Señor Jesucristo.<br><br>Una vez más, Castellanos se equivoca.<br><br>En vez de tener la meta de esperar la venida de Cristo, ahora la meta es establecer el Reino visible, sin el Rey presente. ¡Que gran engaño y trampa existen detrás de esa seductora filosofía! En muchos sectores de influencia dominionista, las doctrinas acerca del Arrebatamiento, la Tribulación y la apostasía de los últimos tiempos y el surgimiento de un Anticristo literal, aun y a pesar de que están en la Biblia, se catalogan como errores y mentiras…<br><br>Pero pensemos esto bien, sin una tribulación pendiente de producirse, no hay necesidad de estar vigilantes; si no hay apostasía, no hay necesidad de discernir el engaño, ni preocuparse por el error, sólo esperar la “bendición”, a través de esos nuevos “ungidos apóstoles y profetas” que encabezarán ese tremendo “avivamiento mundial”, del cual la Biblia no dice absolutamente nada, excepto en Ap. 13: 11-15 pero sólo dirigido a encumbrar a la Bestia Anticristo.<br><br>¡No! No vienen días mejores, ni viene un “mañana mejor” para estos tiempos. No dudamos de la Palabra de Dios, la cual nos advierte por boca del mismo Jesús de Nazaret, que Su venida habrá de ser como en los días de Noé (Mt. 24: 37); días nada buenos, sino muy malos, repletos de maldad y pecado por doquier, así como de apostasía (2 Ts. 2: 3). Los días de hoy.<br><br>Sólo cuando Él venga glorioso, y Él (y no la Iglesia aquí y ahora) establezca Su Reino, es decir, el Reino Mesiánico y desde Israel, sólo a partir de entonces, podremos hablar de todas esas cosas que hoy los dominionistas enseñan que son para este tiempo (Is. 2 ss.; 4: 2-6; Zac. 14: 1 ss; Dn. 2: 44, 45; 7: 13, 14; Os. 6: 2; Mt. 25: 31-46; Ap. 19: 11-21; 20: 1-4 etc. etc.)<br><br>¡La gloria sólo para nuestro Dios y Su Cristo!;<br><br>Y Dios les bendiga.<br><br>© Miguel Rosell Carrillo, Pastor de Centro Rey, Madrid, España<br> Mayo 2007<br>www.centrorey.org<br><br> <br><br>Notas: <br> 1. Gerald Coates; “What On Earth Is This Kingdom" pág. 36<br> 2. Jonás González http://www.youtube.com/watch?v=EqZEizVn0gw&mode=related&search=<br> 3. César Castellanos, “Liderazgo de éxito a través de los doce”, pág. 260

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por juanstam el 15/11/2010
Apreciado Daniel, Le quiero informar que yo también soy premilenial, como consta en el blog, y soy trinitario y evangélico, pero desde una exégesis crítica cuestiono el tradicionalismo. Lamentablemente, sus últimos aportes son tan kilométricos que no ayudan al diálogo sobre el artículo mismo. Tampoco acostumbro prestar mi blog para la promoción de otros sitios web, cuya teología desconozco. Atte, Juan

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Daniel el 15/11/2010
Pero analiza todoooooos los textos, y no solamente algunos, Pablo dice en sus enseñanzas habla de todo el CONSEJO DE DIOS, y no solo de textos aislados, recuerda que de la doctrina de la trinidad la palabra en si no existe pero abundan textos que confirman que son PERSONAS DIFERENTES.<br><br>Y DEL ANTICRISTO también existen textos que hablan directamente de el sin personificarlo, como usted lo hace, espero RECONOZCA que somos FALIBLES y como tales debemos siempre revisar nuestras creencias.

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Daniel el 22/08/2012
Ah y espero que por lo menos analize y estudie lo que le envié

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por juanstam el 15/11/2010
Daniel, ¿cuáles textos omito, que podrían cambiar el argumento? Si son personas distintas, con características propias, entonces es anti-exegético amalmagmarlas en uno y llamarlo "Anticristo". En el NT y demás evidencia hasta fin del siglo II, Anticristo" es uno que niega la humanidad de Jesús, y nada más. Entonces ese es el único sentido en que debemos emplear el término "Anticristo". Abrazos, Juan

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por juanstam el 15/11/2010
En cuanto a la trinidad, también afirmo la "distincción personal" entre Padre, Hijo y Espíritu, mejor que "personas diferentes" que sugiere triteismo. La clave es afirmar la deidad del Hijo y la deidad y personalidad del Espíritu. Pero el NT no tiene ninguna doctrina de la trinidad, sólo las bases de ella (los nueve puntos del artículo) Bendiciones, Juan

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Daniel el 16/11/2010
Estas especulando fuera del texto biblico<br>ANTICRISTO: no puedes decir antiexegetico, ya que Pablo en 2 Tesalonisenses el texto habla de un ser humano el texto literalmentedice así: 2 Ahora, con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, 2 que no seáis movidos fácilmente de vuestro modo de pensar ni seáis alarmados, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, como que ya hubiera llegado el día del Señor. 3 Nadie os engañe de ninguna manera; porque esto no sucederá sin que venga primero la apostasía y se manifieste el hombre de iniquidad, el hijo de perdición. 4 Este se opondrá y se alzará contra todo lo que se llama Dios o que se adora, tanto que se sentará en el templo de Dios haciéndose pasar por Dios.<br>Primero el versiculo 3 habla del “hombre no de los hombres”, y el versiculo 4 dice “ESTE se opondrá” no dice estos se opondrán, este se sentará en el futuro templo y si conoces profecia podrás unir literalmente estos textos con Daniel.

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por juanstam el 16/11/2010
Hermano Daniel, favor de leer el artículo con más cuidado. El texto de 2 Tes no emplea el término "Anticristo", o porque Pablo no conocía ese título o porque no cuadraba, ya que el Malvado no negaba la humanidad de Jesús (único sentido exegético del término Anticristo). Además, el Sin-Ley de 2Tes 2 no establecer un gobierno mundial ni persigue a los fieles; su pecado es blasfemia. Disculpa hermano, pero espero argumentos exegéticos, no eisegéticos y especulativos, Atte, Juan

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por TVARQ el 22/11/2010
amados hermanos jna stam es sabelotodo el es el espiritu santo a el nadie le puede ganar, osea el es la ultima revelacion.<br><br>gracias

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Juan Carlos Valdez el 26/11/2010
Hno. TVARQ, no se trata de que el hno. Juan Stam esté teniendo un concepto más alto de si mismo del que debería, simplemente está defendiendo su posición. Yo tengo 3 años de ser salvo por la Gracia de Dios y no conozco mucho de exégesis, eiségesis, hermnéutica, homilética, etc, etc., pero sí me he podido dar cuenta de que hay muchas cosas en el cristianismo actual que se han venido deformando y se han vuelto tradicion, veo también que muchos de los "cristianos contemporáneos" tienen pereza espiritual y prefieren que un "ungido" les enseñe cosas "misteriosas" pero luego no escudriñan las escrituras para ver si realmente estas cosas son verdad, además están dejando a un lado el discernimiento biblico y prefieren dejarse llevar solo por sus emociones y sentimientos y como consecuencia tenemos lo que vemos en la mayoría de iglesias evangélicas hoy día. Creo que la fe no está divorciada de la razón y creo que existen las Verdades Absolutas, es decir, de dos premisas que se contradicen solo una puede ser verdad, y en este caso, o el hno. Stam tiene razón o no la tiene, pero no tiene nada de malo que defienda su posición. Bendiciones.

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Fernando Salazar Moreno. el 16/12/2010
Shalom a todos los particiantes. Para el hermano Carlos Valdez.. Hermano Cuando una persona quiere refutar un idea, un concepto, lo hace con otra idea o pensamiento. No se ataca a las personas, se atacan ideas con ideas, y si no las tiene entonces límitese a escuchar y aprender, ya los años y los estudios de años que usted realice le podrán dar un criterio mejor de las cosas. Con la ayuda del Señor usted va adquirir sabiduría de lo alto, pero sea humilde, no se prejuicie con el exponente que están humano como usted. El señor Stam está brindando un aporte a la teología de hoy. le guste a usted o no le guste así es. Reflexione en sus palabras y no cometa el error que hace el hermano Daniel que no aporta ideas claras y habla mucho pero que no presenta argumentos bíblicos que sea consecuentes con el tema. Si el doctor Stam le está argumentando que no hay más textos bíblicos que mencionen en el griego la palabra anticristo, entonces que el hermano Daniel se esfuerze por presentar textos en el griego que si lo hace. Si el doctor le está presentando que el anticristo se opone a la humanidad del mesías como lo hacían lo docetistas, entonces que el hermano Daniel presente textos que demuestren lo contrario y esté dando gritos de eiségesis, sino que realice una real exégesis y traiga aportes serios. Bueno un gran shalom para usted hermano Carlos y para el hermano Daniel. Éxitos.

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Fernando Salazar Moreno. el 16/12/2010
Shalom. El comentario realizado estaba dirigido a TVARQ. y no al hermano Juan carlos Valdez. Puse su nombre porque iba a saludarlo al final, por su aporte conciliador, pero se pasó. Hermano Juan Carlos un abrazo para usted.

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Jesús Cerro el 28/08/2011
Llamémosle el anticristo o como sea, el caso es que ha de surgir un último líder mundial que se sentará en el templo de Dios, haciendose pasar por dios y será la abominación desoladora y que controlará al mundo con su marca 666, etc... si no me equivoco, hablo sin dogmatizar, porque se requiere espíritu de revelación y de sabiduría y es difícil de hacer un esquema para completar el rompecabezas profético... se nos ha vendido esta escatología pero hemos de comprobar si es cierta, escudriñando las Escrituras y ver si se cumplen: Por otro lado vemos que las señales del mundo se acercan a ese cumplimiento. Aunque todavía no hemos visto ni el pacto, ni la construcción del III Templo etc. Que Dios nos ayude a entender. Amén Jesús.

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Gloria Gonzalez Esquivel el 14/02/2012
es enriqueceor este articulo, muchas gracias Doctor Stam, parte de el ya lo habia comentado en una conferencia en Cuernavaca Morelos Mexico, donde aplaudimos su estuio concinzudo de Apocalipsis, que su salud mejore, necesitamos de sus aportes.

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por NANCY COREA el 22/08/2012
Un principio básico es que debemos primero creerle al texto y no a la interpretación, el Hermano Juan ha sido un hombre fiel al texto y no se ha dejado llevar a elaborar locas posiciones sin fundamentación, muchas personas afirman cosas que han de pasar que no tienen una base bíblica solida, la palabra anticristo se utiliza para aquel que niega la humanidad de Cristo según el texto, hablar del Falso Profeta, de las bestias, etc., conllevan la necesidad de estudiarlos y al final no hay un enlace entre el texto de AntiCristo que expone aquí el hermano Juan con otros personajes.. entonces aqui hay una buena exegesis porque se limita objetivamente a lo que dice el texto y no a lo que el hermano cree que dice como hace Daniel... el hermano Juan además no es un sabelotodo, es un ser humano y muy humilde quien no niega su condición de ser humano, pero que defiende su posición que además es muy buena y fundamentada y aunque el no lo dijo aquí en la defensa de su posición, el hermano es Doctor y erudito en el tema, ha sido tomado en cuenta en la Biblia Mundo Hispano por sus valiosos aportes y ha estudiado por más de medio Siglo el Apocalipsis y los textos de este genero, que contrario a lo que han mencionado, el Dr si domina pero su posición no es por lo mismo cargada de futurismos extremos e infundamentados ni tampoco bestiacéntricos como suelen ser las interpretaciones usuales. abrazos hermano Juan.

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Tatiana Paz el 15/04/2013
Me gustó mucho tu blog! y algunas cosas que escribiste me gustarían usarlas para un trabajo, así que te pediría que me ayudes porfis con la bibliografía si?, esta compuesta por:<br>Apellido del autor, Inicial del autor, Nombre de la pagina, Fecha de creación de la pagina, fecha de consulta, ciudad y país. Gracias

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por juanstam el 02/10/2012
Apreciada Tatiana, favor escrivirme a juanstam@gmail.com con esta solicitud y con gusto lo hago. Juan

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por javier el 21/10/2012
me gustan sus comentarios, son muy centrado. Espero que se mejore su salud <br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br><br>Dios lo bendiga, sigo de cerca sus comentarios del libro y me han ayudado mucho deseo saber a donde le puedo escribir distinto a este medio, gracias <br>¿cuándo tendremos su cuarto tomo de Apocalipsis?

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por juanstam el 21/10/2012
Saludos, hermano Javir. Gracias por tu comentario. Puedes escribirme a juanstam@gmail.com. Espero tu mensaje, El Tomo IV está en BsAs en la casa editora. Un gran abrazo, Juan

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Teodoro Leon Martin el 04/12/2012
Puede ser que ya el anticristo tenga una especie de profeta en la tierra? Lo digo porque me descargue un texto de internet despues de ver algo en youtube que me intrigo y tras leerlo me di cuenta que parecia tener cierta relacion encubieta con la figura del anticristo, yo no soy muy creyente en estas cosas pero a lo mejor si que son reales, bueno aqui os dejo el enlace y ya vosotros direis si tengo o no razones para preocuparme, un saludo y perdon sin por mi causa perdeis el tiempo, gracias amazon.es/gp/product/B00A3ICF8O/ref=cm_sw_r_tw_alp_uMQTqb1HAGCTE … … vía @amazon http://youtu.be/xHSE4alCVjQ vía @youtube<br>

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Julio Cesar. el 15/04/2013
Dios te bendiga amado, me gustó su comentario, pero solo me quedó una duda, si el libro del Apocalipisis no habla del anticristo; entonces que hacemos con el jinete del caballo blanco del capitulo 6.? por favor se lo agradeseria se me lo aclarara pues en 20 años de cristiano me enseñaron que este era el anticristo. gracias.

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por juanstam el 15/04/2013
Saludos apreciado hermano, Para mi respuesta, favor escribir a juanstam@gmail.com. Abrazos, Juan

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por nilbia luna el 20/04/2013
EL ANTICRISTO (la bestia)<br>( breve estudio bíblico )<br><br>PODERES QUE SE LE PERMITIRAN AL ANTICRISTO <br>(la bestia)<br><br>(1) -Se le dará autoridad sobre todo el mundo por cuarenta y dos meses. (tiempo, y tiempos, y medio tiempo) (Apocalipsis 13:5,7) (Daniel 7:25; 12:7) <br><br>(2) -Hará que se le ponga una marca en la mano derecha o en la frente a ricos y pobres, a libresy esclavos, a grandes y pequeños; y que nadie podrá comprar ni vender sino el que tenga la marca o el nombre de la bestia o el número de su nombre (aquí hay sabiduría, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre, y su número es 666) (Ap. 13:16-18) <br><br>(3) -El dragón (el diablo) le dará su poder y su trono y gran autoridad (Apocalipsis 13:2) <br><br>(4) -Se le permitirá hacer guerra contra los santos y vencerlos (los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo) (Daniel 7:21,25; 8:24) (Ap. 12:17; 13:5,7) <br><br>(5) -Encausará la guerra mundial de Armagedón contra Israel (Apocalipsis 16:13-16; 19:19) (Zacarías 14:2-5) (Joel 3:2)<br><br>(6) -Se opondrá y se levantará contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto, tanto que se sentará en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios- (2 Ts. 2:4)<br><br>(7) -Pensará en Cambiar los tiempos y la ley (Daniel 7:25) <br><br>(8) -Mandará a los moradores de la tierra a que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada y que vivió, y se le infundirá aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hable y haga matar a todo el que no la adore. (Apocalipsis 13:14-15)<br><br>(9) -Será altivo de rostro y entendido en misterios y enigmas (Daniel 8:23)<br><br>(10) -Hablará grandes cosas y blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo y de los que moran en el cielo (Apocalipsis 13:6) (Daniel 7:25)<br><br>(11) -Este inicuo, vendrá por obra de Satanás con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden (2 Tesalonicenses 2:9-10) <br><br>(12) -Pero él será destruido, aunque no por mano humana (Daniel 8:25)<br> <br><br>LA ABOMINACION DESOLADORA; EL DESOLADOR (Marcos 13:14; Mateo 24:15; Daniel 9:27; 11:31; 12:11-12) El Anticristo será realmente un hombre, la obra maestra de Satanás. <br><br><br>1 Juan 2:18. -Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo.-<br><br><br>2 Tesalonicenses 2:1-12. -Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos hermanos, que no os dejéis mover facilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en sentido de que el Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición (el anticristo) el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciendose pasar por Dios. ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo (el anticristo) a quién el Señor matará con el Espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inícuo cuyo advenimiento es por obra de satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.-<br><br>Apocalipsis 13:11-18. -Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón. Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió. Y se le permitió infundír aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase. Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca, o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis. (666).-<br><br><br>LA CONDENACION PARA EL QUE RECIBE LA MARCA<br><br><br>Apocalipsis 14:9-13. -Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre. Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.-<br><br><br>LA SALVACION PARA EL QUE NO RECIBE LA MARCA<br><br><br>Apocalipsis 15:2. -Vi también, como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios. <br><br><br>Apocalipsis 20:4. - Y vi tronos y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.-<br><br><br>Apocalipsis 12:11. -Y ellos le han vencido por medio de la Sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.-<br><br><br>Apocalipsis 7:13-14. -Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿Quiénes son, y de dónde han venido? Yo le dije: Señor tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la Sangre del Cordero.-<br><br><br>MENSAJE<br><br>No permitas que te pongan la marca o el nombre de la bestia en la mano derecha o en la frente. Aunque te corten la cabeza no niegues a Cristo tu Salvador. El que quiera salvar su vida la perderá (sin salvación) mas el que la pierda por causa de Cristo y del evangelio la salvará (Marcos 8:35) (Mateo 16:25) (Lucas 9:24; 17:33) (Apocalipsis 12:11) Es mejor tomar la cruz y perder la vida por Cristo en este tiempo y ser salvo. Los que se dejen marcar habrán vendido su alma al diablo y se perderán para siempre atormentados en el lago de fuego eterno (Apocalipsis 14:9-11; 20:10; Mateo 25:41) Recibe a Jesucristo como tu salvador personal cuanto antes; y recibe el bautismo de las aguas y del Espíritu Santo (el nuevo nacimiento) (Juan 3:3-5). Pronto ocurrirá el Arrebatamiento (Mateo 25:1-13) (Apocalipsis 16:15) (1Tesalonicenses 4:17) y entonces la humanidad vivirá la tribulación y la angustia mas trágica que jamás ha habido, desde que el hombre ha estado en la tierra, ni la habrá después (Daniel 12:1) (Mateo 24:21). Millones morirán, y la muerte y el Hades irán detras de ellos (mueren perdidos sin salvación) (Apocalipsis 6:7-8) Pero tú amigo te salvarás si invocas el nombre de Jesucristo (Romanos 10:13); lavando tus pecados en su sangre redentora que él derramó por tí, en la cruz del calvario. Apresúrate para que seas parte de la familia de Dios por la eternidad en Cristo Jesús nuestro salvador. Amén.<br><br>¡ A DIOS SEA TODA GLORIA !

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Francisco Javier Sevilla el 16/11/2013
El anticristo son todas las personas que no están en la santa madre iglesia católica apostólica romana eterna. La de siempre la de dos mil años y que no se an convertido. Al cristianismo y que son los verdadero los católicos y la santa madre iglesia católica apostólica romana eterna es donde esta el depósito de la doctrina de nuestro señor Jesucristo y todos los santos sacramentos. Divino que ministra su amada esposa. Que es una santa madre iglesia católica apostólica romana eterna. Y es la única iglesia que tiene a nuestro señor Jesucristo. Y el no esta en otras iglesias o religiones. . PORQUE A FUERA DE LA IGLESIA CATÓLICA APOSTOLICA ROMANA ETERNA. . NO HAY SALVACIÓN. Y CONVIERTATE PARA QUE TENGAS LOS VERDADEROS SACRAMENTOS.DIVINOS DE DIOS. . Y TENGAS LA VIDA ETERNA QUE ES NUETRO SEÑOR JESUCRISTO QUE ESTA EN EL SACRATICIMO SACRAMENTO. Y DICE NUETRO SEÑOR EL QUE NO COMA MI CARNE. Y NO BEBA MI SANGRE NO TENDRÁ VIDA ETERNA. AMÉN. Y TIENES QUE INVOCAR A NUESTRO SEÑOR JESÚS CRISTO A DENTRO DE SU IGLESIA CATÓLICA APOSTOLICA ROMANA ETERNA PORQUE SERÁ ENVANO. DEO GRATIAS

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por Juan el 19/01/2014
Según dijeron en la noticias de TV, nació en 1996, el anticristo... Debiendo tenner actualmente para 16 años. Lo cual se corresponde con el sueño que tuve con Dios: Eloim-Yahvé-Jehová-Adonai-Abba-Aláh.... y Jesucristo. Todo está previsto: una lucha de fuerzas entre el bien y el mal. Todo está conectado... a través de los neutrones del aire... (cosmico). Huestes de la Luz y de la Oscuridad volando los cielos... muchas bombas nucleares estallando, incendiando, derribando edificios a la orden de un loco egolatra y vanidoso, que no creera sino en bacanales... y sensualidades... placeres pasajeros. Y, ¿luego qué? Por qué viene a derribar el mundo, y llevarse en la III Guerra Mundial, a sus brujas y brujos con él, al cementerio. Lo dice el Apocalipsis no invento nada --en la última pagina, si mal no recuerdo--..

Re: El Anticristo: ¿Qué dice la Biblia? Exégesis y tradición en la profecía predictiva    Por "valeria " el 14/08/2014
El anticristo es el papa ,católicos no sean más ciegos xfabor lean la biblia


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