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 En la Biblia, la justicia no es neutral (ni debe serlo) Minimizar
Ubicación: BlogsBlogs de Juan Stam    
Publicado por: juanstam 07/06/2009


En la Biblia, la justicia no es neutral,
ni debe serlo


"Él juzga con justicia y pelea"
(Ap 19:11)


En la Biblia, la frase "juzgar con justicia" no es una redundancia sino tiene un sentido muy específico. De forma parecida, la frase, muy frecuente en las escrituras hebreas, "juzgar a los pobres" no significaba lo que entenderíamos hoy, llevarlos a juicio para condenarlos o declararlos inocentes. Si fuera así, ¿por qué siempre a los pobres pero nunca dice que Dios juzgará a los ricos? Eso se parecería a la "justicia" de muchos países hoy, muy inclinada a favor de los privilegiados y contra "los de abajo".

Según las escrituras, la palabra "juzgar" significa restaurar las relaciones justas en todas sus dimensiones. Lo de "dictar sentencias" venía incluido pero sólo como aspecto secundario de esa tarea mucho más amplia. En el libro bíblico que se llama "los Jueces", la función primordial de ellos no era juzgar casos, como entenderíamos hoy, sino liberar al pueblo de sus opresores. El libro de Jueces no es una serie de actas notariales de procesos jurídicos sino una serie de guerras y liberaciones contra los enemigos del pueblo.

Son muy numerosos los textos bíblicos que revelan este concepto de juicio y justicia como defensa de los débiles. Para que no queden dudas, citaremos algunos pasajes representativos:

Sal 72:1-4: "Oh Dios, otorga tu justicia al rey... Así juzgará con rectitud a tu pueblo y hará justicia a tus pobres... El rey hará justicia a los pobres del pueblo, y salvará a los necesitados;'¡él aplastará a los opresores!"

Sal 82:2-4: En vez de defender la injusticia, los jueces deben "defender la causa del huérfano y del desvalido; ál pobre y oprimido hacerle justicia; salvar al menesteroso y al necesitado y librarlo de la mano de los impíos.

Sal 140:12: El Señor hace justicia a los pobres y defiende el derecho de los necesitados.

Sal 146:7-10: El Señor hace justicia a los oprimidos, da de comer a los hambrientos y pone en libertad a los cautivos... El Señor sostiene a los agobiados, el Señor ama a los justos. El Señor protege al extranjero y sostiene al huérfano y a la viuda...El Señor reina para siempre!

Is 1:17: ¡Aprendan a hacer el bien! ¡Busquen la justicia y reprendan al opresor! ¡Aboguen por el huérfano y defiendan a las viudas!

Is 11:4-5: el Retoño de Isaí "juzgará con justicia a los desvalidos, y dará un fallo justo en favor de los pobres de la tierra... Matará al malvado con el aliento de sus labios. La justicia será el cinto de sus lomos".

Jer 22:15-16: tu padre "practicaba el derecho y la justicia, y por eso le fue bien. Defendía la causa del pobre y del necesitado, y por eso le fue bien. ¿Acaso no es eso conocerme?"

Es por eso que en la Biblia la justicia se asocia muy estrechamente con la salvación. La canción de Débora, celebrando la liberación del opresor Sísara, exalta "los actos de justicia de Yahvéh, los actos de justicia de sus guerreros" (Jue 5:11; RVR traduce "los triunfos de Jehová"). La "justicia" en Isaías 45:24 y 54:17 tiene el sentido claro de "salvación"; los dos términos aparecen también a menudo en paralelismo sinónimo (Sal 40:10; 51:10; 65:5; Is 46:12-13; 51:5-8; 61:10; 62:1). "Fuera de mí no hay otro Dios, Dios justo y salvador" (Is 45:21). Ese mismo título doble se atribuía al esperado Salvador (Zac 9:9). La justicia, bíblicamente entendida, es un concepto salvífico más que jurídico.

Como el esperado Mesías, conforme a las promesas de los antiguos profetas, Jesús vino para traer justicia a las naciones. No por nada lo llamaban "el Justo" (Hch 3:14; 7:52; 22:14) y a sus seguidores "los justos" (Mt 10:41; 13:43,49; Heb 12:23; 1 P 4:18). Su evangelio era "el camino de la justicia" (2 Pedro 2:21; cf. Mat. 21:32). Ya en el Magnificat María proclamó ese camino como un nuevo orden social de justicia e igualdad, donde los poderosos pierden sus tronos y los humildes son exaltados (Lc 1:51-53). Por eso el reino de Dios, que trajo Cristo, es inseparable de esa justicia revolucionaria, que "revuelve" todo (Hch 17:6; 13.10).

Cuando Jesús nos exhortó a "buscar primeramente el reino de Dios y su justicia" (Mt 6:33), estaba exhortándonos a seguir su propio ejemplo. Cristo también "tuvo hambre y sed de justicia" (Mt 5:6) y por eso fue perseguido (Mt 5:10). Su reino es un reino de justicia, paz y gozo (Ro 14:17), en el que no entrarán los injustos (1 Cor 6:9) pero los justos resplandecerán como el sol (Mt 13:43; cf. 2 Ts 1:5). Por eso el primer requisito para entrar en el reino es arrepentirse (Mt 3:2; 4:17). La yuxtaposición del "reino de Dios" y "su justicia" en Mateo 6:33 no es accidental sino definitiva tanto para nuestra comprensión de Dios como para nuestra buena comprensión de su reino según las escrituras.

La justicia con que el jinete del caballo blanco vino a juzgar y pelear consiste en su defensa de los más débiles de la tierra. Es esa clase de "justicia", prometida por el salmista y los profetas, que Cristo vino a traer en la tierra. Este Cristo justiciero, defensor de los pobres, nos invita a unirnos a su causa.

NOTAS:

El Apocalipsis, y específicamente 19:11-21, tiene frecuentes ecos de estos pasajes.
Este texto, igual que Mt 6:33 y otros, asocia la justicia, entendida de esta forma, con el reino de Dios. La justicia social es la forma de su reino.
El versículo siguiente, texto de muchos sermones evangelísticos, promete que los pecados "rojos como la púrpura" serán emblanquecidos (Is 1:18). El contexto en 10-17 muesta que dichos pecados son injusticias y ritos religiosos sin práctica de la justicia (cf, Am 5:21-24). Lamentablemente, poco se predica contra los pecados sociales.
Juan el Bautista también vino "en camino de justicia" (Mt 21:32), luchando contra el sistema corrupto de su época.


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Cometarios (6)   Agregar Comentario
Re: En la Biblia, la justicia no es neutral (ni debe serlo)    Por Daniel Olmos el 17/06/2009
Muy aclaratorio el planteamiento de justicia puramente bíblica (Lo que es ya un TREMENDO mensaje para la iglesia) que hace en este blog, desde mi punto de vista porsupuesto estoy en común acuerdo que hoy poco y nada se platica contra los pecados sociales como enfatiza en los últimos párrafos y respecto a esto como debiera la iglesia alzar su voz con total firmeza acerca de las injusticias de este sistema actual el que podríamos calificar como "cruel" e "injusto por antonomasia", sobre todo con los mas desvalidos, peor aun en tiempos de crisis como se nos bombardea através de los medios de comunicación. Es tarea urgente hacer realidad esta genuina justicia mostrando al mundo através de ella una bella luz de esperanza. Un fraterno abrazo.

Re: En la Biblia, la justicia no es neutral (ni debe serlo)    Por Hector Lopez el 17/06/2009
los necesitados y menesterosos necesitan saber con extrema urgencia que la justicia, equidad, y la igualdad solo provienen de un Dios justo y bueno, gracias a nustro Señor Jesucristo por el regalo maravilloso de una nueva epoca cargada de esperanza, paz y justicia para nosotros. Dios le bendice Pastor Juan... En la comun fe de Jesucristo...

Re: En la Biblia, la justicia no es neutral (ni debe serlo)    Por Ernesto Estrada el 18/06/2009
Cuanta falta nos hace desde nuestras comunidades de fe poder desatarnos de ese espiritu justiciero del cual hemos revestido la gracia de nuestro Señor y Maestro, hace falta proclamar que el evengelio segun nos lo dice Marcos es el anuncio de la buenas nuevas, y parte de esas buenas nuevas es saber resignificar el tema de la Justicia en Dios, Gracias Pastor Stam por sus aportes en este y otros temas tan trascendentales para la vida del evengelio catolico pentecostal como usted mismo lo establece.<br>Paz y Bien para su vida y los suyos en nuestro Señor Jesucristo

Re: En la Biblia, la justicia no es neutral (ni debe serlo)    Por Roberto Pineda el 10/07/2009
Abraham: Entre el Dios de la Justicia y el Dios del Imperio <br> <br> <br>Roberto Pineda *<br><br>Reflexión sobre Génesis 12:1-12El criterio fundamental para juzgar sobre la validez de todo tipo de teoría, ideología, religión o institución es la práctica. Y la práctica fundamental en toda sociedad es la lucha por la justicia. Es con este principio que debemos de evaluar cualquier programa o acción: si contribuye a la lucha por la justicia o sirve a los intereses de los poderosos, de los imperios, de la opresión. La justicia es para los oprimidos la clave teológica elemental y universal.<br><br>Y este criterio fundamental es válido incluso para analizar los discursos de los dioses que favorecen la opresión y diferenciarlo del Dios que es justicia. Entre ambos hay una lucha permanente, ininterrumpida, multifacética. En los libros sagrados de las diferentes religiones se manifiesta esta contradicción.<br><br>En el Antiguo Testamento coexisten dos visiones: una nacionalista y otra universalista, una progresista y otra reaccionaria. Y los oprimidos deben establecer estas diferencias para poder iluminar el camino del reino de Dios y no confundirse en las tinieblas ideológicas de los reinos de la opresión. El Génesis, enfatizamos, es palabra de Dios escrita a partir de intereses humanos, de intereses de clase. <br><br>La figura de Abraham como padre (ab en hebreo) de las religiones judía, cristiana y musulmana nos ofrece un ejemplo de como se mezclan, chocan y se fusionan visiones distintas y hasta antagónicas, derivadas de la existencia de intereses de clase opuestos, y naturalmente en los mismos grupos de intelectuales que redactaron estos escritos y filtraron la experiencia histórica de lucha del pueblo hebreo. <br><br>La historia de Abraham aparece en el libro del Génesis, a partir del capítulo 12 y llega hasta el capítulo 36. Vamos a explorar algunos de estos pasajes narrativos con el fin de extraer lecciones para nuestra práctica evangélica, acompañando al pueblo salvadoreño en su lucha de liberación.<br><br>El capítulo 12 del Génesis inicia con un discurso de Dios. Es un discurso breve pero enérgico y combativo. Dios le ordena al futuro Abraham que es todavía Abram que debe salir de Ur, le anuncia que será el padre de muchas naciones y le ofrece la promesa de la tierra. Le dice que la vida, una vida digna, requiere de la lucha.<br><br>Hogar y camino es la encrucijada de la vida y de la lucha<br><br>Le dice Dios: sal de tu tierra. Las grandes migraciones humanas han originados las grandes civilizaciones. Abram era un anciano de 75 años. Y Dios lo desafía a abandonar la seguridad de su hogar por la incertidumbre del camino. Abram es llamado a caminar hacia lo desconocido, a nacer de nuevo, a transformarse en peregrino.<br><br>Hogar y camino es la encrucijada permanente de la vida y de la lucha. El hogar es la tibieza del descanso mientras que el camino es el horizonte de un nuevo amanecer. Y Abram decidió levantarse y caminar.<br><br>Le dice Dios: haré de ti un gran pueblo. La voluntad de Dios rompe los esquemas humanos. Abram era un anciano y Sarai, -que luego sería Sara- su mujer también. Y para complicar el panorama Sarai era estéril. Y Abram toma la decisión de creer en esta promesa divina. Y no se equivoco.<br><br>Abram es llamado a creer en lo humanamente imposible, a confiar en lo desconocido, a seguir la luz de la fe que es más poderosa que la luz de la razón. Mente y corazón es el dilema de la vida y de la lucha. Ambos son importantes y debe de buscarse un equilibrio, con la claridad que el corazón es el viento que impulsa el barco de nuestras vidas. Y nuestro corazón esta a la izquierda, siempre a la izquierda.<br><br>Le dice Dios: con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo. El poder de Dios es universal. Abram era un campesino humilde. La palabra de Dios es misterio que se revela en la lucha por una vida digna. Abram creyó en esta promesa y se puso a caminar. La experiencia de lucha de un pueblo es bendición para los pueblos del mundo. Muchos siglos después Vietnam nos ratificaría esta verdad.<br><br>Abram es llamado a romper con el nacionalismo estrecho y abrirse al mundo diverso de la resistencia a los imperios. Abram es una propuesta progresista, universalista, de solidaridad y de amistad entre los pueblos. Abram es símbolo de la necesidad de unirse para luchar contra el enemigo común de la humanidad: los imperialismos.<br><br>Y Abram obedeció la voluntad de Dios y empezó a caminar. A edad avanzada abrió su corazón al sueño de un mundo nuevo, y en este proyecto fue acompañado por su mujer Sarai y su sobrino Lot. Y se dirigieron a Canaan. Canaàn era lo desconocido y el lugar donde iba a manifestarse el Dios de la justicia.<br><br>Y cuando llegó Abram a Siquem, a la encina de Morè, hizo un alto para descansar y orar. Y el texto nos advierte ya que el lugar estaba poblado por cananeos. No nos dice más. Otros pueblos habitaban el lugar a donde llegaban. El texto no nos dice que hayan sido rechazados pero tampoco que hayan sido bien recibidos. Es probable que los hayan considerado como peregrinos que iban de paso.<br><br>Dios llama a luchar por la tierra<br><br>Y en este lugar se aparece de nuevo Dios y le promete entregarle la tierra que ve y reafirma el compromiso divino. La tierra era un don de Dios. Y Dios le entregaba la tierra a Abram. Una tierra por la que había que luchar. Abram construye un altar en agradecimiento. Y continúa su marcha hacia el este de Betel, donde construye un campamento y sigue marchando hasta trasladarse al Negueb, que en hebreo significa terreno seco.<br><br>Al pasar el tiempo, Abram se ve obligado a huir a Egipto, debido a una hambruna. El hambre siempre amenazaba a los pobres. Y por esta razón se convertían en esclavos. Y en Egipto conoció al Faraón. Están un tiempo en Egipto y regresan al Negueb. Y Abràm regresa cambiado. Y el texto nos indica que cuando Abram regresó, era muy rico en ganado, plata y oro. Mientras que Lot lo era en ovejas, vacas y tiendas. El ser social determina la conciencia social.<br><br>Y también nos dice que cananeos y fereceos ocupaban el país. No estaba desierto, vivían allí otros pueblos. Y significativamente toda esta riqueza, hace que Abràm y Lot ya no podían vivir juntos en el país. La pobreza los unió y ambos fueron peregrinos que salieron de Ur y luego la riqueza los separaba en Canaan. Y nos dice el texto que surgieron disputas entre los pastores de Abram y los de Lot. Al final, Abram se quedó en Canaan y Lot se fue a la vega del río Jordán, cerca de Sodoma.<br><br>Al estar Abram en Canaàn Dios le habla por tercera vez y le dice que toda la tierra que abarques con tu vista te la daré a ti y a tus descendientes para siempre. Haré a tus descendientes como el polvo de la tierra. Mientras en el segundo discurso de Dios el ofrecimiento de la tierra para el campesino Abram significaba tierra para el que la trabaja y la necesita y respondía a los intereses históricos del campesinado como clase.<br><br>En este último discurso ante un Abram terrateniente poderoso, aparece un nuevo giro, expansionista, usurpador y agresivo. Es un nuevo lenguaje, diferente. Es el lenguaje de un dios conquistador distinto al Dios de la justicia. El terrateniente Abram necesitaba un dios que justificara sus acciones de saqueo y ocupación del país. Y teniéndolo, se establece en Hebrón, en el encinar de Mambré, donde construye de nuevo un altar. Las personas cambian y el brillo del oro puede torcer el rumbo de la vida si los principios no son firmes.<br><br>Abram empezó a imitar a los reyes de Canaan<br><br>Y en Canaan existían muchos reyes. Y estos explotaban y oprimían a sus súbditos. Y estos reinos se pasaban haciéndose la guerra para conquistar riquezas y esclavos. Y Abram el Hebreo, como le llamaban, empezó a imitar a estos reyes e inició su participación en estos conflictos, que aparecen en el capítulo 14 del libro del Génesis.<br><br>Sucedió que los reyes de las ciudades-estado de Senaar, Elasar, Elam, y Pueblos le declararon la guerra a los reyes de Sodoma, Gomorra, Adma, Seboìn y Bela. Estos últimos habían sido durante doce años vasallos del rey de Elam, Codorlahomer, y al decimotercero año se rebelaron. En una de las tantas batallas Codorlahomer saqueó Sodoma y Gomorra y se llevo prisioneros a sus habitantes incluyendo a Lot, el sobrino de Abram.<br><br>Cuando Abram oyó que su sobrino había caído prisionero persiguió a los captores hasta derrotar a Codorlahomer y liberar a Lot y a sus posesiones. Esto llenó de alegría a Bera, rey de Sodoma quien salió a su encuentro para agradecerle acompañado por Melquisedec, rey de Salem.<br><br>Melquisedec era también sacerdote del Dios altísimo, le sacó pan y vino y le bendijo, diciéndole: Bendito sea Abram por el Dios altísimo, creador de cielo y tierra, bendito sea el Dios Altísimo, que te ha entregado tus enemigos. Y Abràm le dio el diezmo de todo. Mientras el rey de Sodoma le dijo: dame la gente y quédate con las posesiones. Pero Abram solo acepto la comida de sus mozos y la parte de sus acompañantes.<br><br>Y así transcurre esta parte de la leyenda de Abram, que luego se transforma en Abraham, personaje simbólico del conflicto que se va abriendo en la sociedad hebrea entre oprimidos y opresores, ase como de la peculiar situación de este pueblo que va a encontrarse en medio de la lucha de varios reinos e imperios, entre los que sobresalen los de Babilonia, Asiria, Hititas, Canaàn y Egipto.<br><br>Cada pueblo va construyendo su horizonte histórico por medio de la lucha contra la injusticia. Y cada pueblo va descubriendo a su Dios o a sus dioses que lo acompañan en esta lucha. Lo importante es ubicarse en el bando correcto que es el bando de los oprimidos que son los dueños de la esperanza. Amén.<br><br><br>* Pastor de la Iglesia Luterana

Re: En la Biblia, la justicia no es neutral (ni debe serlo)    Por noris zambrano el 12/10/2012
la justicia es el equilibrio de3 las cosas el hombre no puede ser ni la lacobarde ni temerario de lo contrario pasaria a ser injusto la justicia es justa cuando se aplica un juicio con misericordia y fe=justicia

Re: En la Biblia, la justicia no es neutral (ni debe serlo)    Por Manuel Arguedas R el 08/04/2014
“Justicia es la posición en la cual estamos limpios ante Dios, como si nunca hubiésemos pecado.” Si el pecado es la manifestación de nuestra injusticia y sólo podemos ser salvos a través de una justicia que no es nuestra —la rectitud de Cristo— entonces el pecado extremo es la auto-justicia. Jesús no rechazó a los pecadores que vinieron a Él buscando misericordia y salvación; Él rechazó a aquellos que eran demasiado rectos (a sus propios ojos), para necesitar justicia. Jesús vino para salvar a los pecadores y no a los que eran justos a sus propios ojos. Nadie está demasiado perdido como para no ser salvo. En los Evangelios, aquellos que creían ser los más rectos, fueron los que nuestro Señor juzgó como malvados e impíos.<br>La Justicia de Dios es absoluta, y equivale a la plenitud e infinita perfección del carácter divino. Pero el hombre no tiene absolutamente ningunaJusticia por sí mismo. "Todas nuestras justicias [son] como trapos de inmundicia" (ls. 64:6), y Pablo declara que "en mí... no mora el bien" (Ro. 7:18). En consecuencia, cualquier Justicia que el hombre tenga es de Dios, en virtud de su relación con él, porque procede de Dios.<br>


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